SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Petro: un canalla más

El ‘progresismo’ en la región es una agrupación transnacional que busca impunidad por sus casos de corrupción escondidos en el membrete de Grupo de Puebla

Gustavo Petro, presidente de Colombia, amenaza que denunciará al presidente ecuatoriano Daniel Noboa por declaraciones sobre su estadía en Manta.

Gustavo Petro, presidente de Colombia, amenaza que denunciará al presidente ecuatoriano Daniel Noboa por declaraciones sobre su estadía en Manta.Alberto Estévez, EFE

Creado:

Actualizado:

Los miembros del supuesto progresismo en la región, que no son más que partidarios de una agrupación transnacional que busca la impunidad por sus casos de corrupción escondidos bajo el membrete del ‘Grupo de Puebla’, se han activado para desestabilizar las democracias de los lugares donde sus amigos no gobiernan.

Son políticos y activistas que comparten una base ideológica común además de un instinto corporativo del poder, y exigen reemplazar la democracia liberal por una más “radical”. Reprochan a sus adversarios el “lawfare”, una supuesta persecución política contra líderes de izquierda sentenciados en todo el mundo. Este fin de semana estuvieron en Barcelona con la misma cantaleta.

Pero la realidad es que casi todos los miembros de lo que en su momento se denominó el “Socialismo del Siglo XXI”, están envueltos en sucesos que van desde corrupción pública, hasta abuso de menores, como el caso de Evo Morales.

Son los herederos del denominado “Foro de Sao Paulo”, y detrás de esta fachada progresista, atentan sistemáticamente contra la democracia en América Latina y escudan su corrupción en conceptos ideológicos.

No tienen escrúpulos y esto evidencia que lo único que hacen es boicotear el desarrollo de sus propios países o de los que no gobiernan. El presidente colombiano Gustavo Petro, acusado de adicción a las drogas por su propio excanciller y de tener vínculos con las narcoguerrillas en Colombia, es hoy quien se atribuye la responsabilidad de desestabilizar Ecuador.

Espíritu de cuerpo: se cuidan entre sí

A pesar de saber que Glas es corrupto, pues en 2017 el propio fiscal del correísmo, Carlos Baca Mancheno, fue quien vinculó al exvicepresidente en los delitos ligados a Odebrecht, Petro decidió atentar con la soberanía del Ecuador, entregándole una nacionalidad colombiana a Glas, bajo el argumento de que es “un perseguido político”. Lo mismo que hicieron los mexicanos, quienes además se metieron -ellos sí- a la elección ecuatoriana recibiendo a Luisa González y diciendo que era “tiempo de mujeres”.

Y es que a lo largo de estos años, el expresidente Rafael Correa ha encontrado en el camino cómplices para desestabilizar a nuestro país: en su momento fueron el argentino Alberto Fernández o el mexicano Andrés Manuel López Obrador. Actualmente, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y el colombiano Petro, juegan a la perfección el rol. Finalmente, todos actúan como una banda: se cuidan entre ellos, porque saben cómo actúan.

Ahora Petro amenaza que denunciará al presidente ecuatoriano por lo que ha dicho de Manta. Lo hace pues las dudas sobre su comportamiento en su propio país toman fuerza en la campaña electoral colombiana. Por eso, lo que suceda en Colombia tiene afectación directa en Ecuador.

Como lo vengo diciendo: la región muestra una metástasis en la operación de estructuras criminales. Con un presidente de un vecino país que considera al ‘whisky’ peor que la cocaína, la clave es preguntarnos: ¿por qué (y con quién) se quedó Petro disfrutando del sol de Manta? Con esta amenaza del presidente colombiano, creo que por fin sabremos por qué habrían matado a quien lo recibió.

tracking