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Diario Expreso Ecuador

No se trata de fútbol

El fútbol en Ecuador trasciende la cancha: une a los hinchas desde la infancia, fortalece la identidad colectiva e inspira historias de esfuerzo y superación

Más allá de los noventa minutos en la cancha, el fútbol en Ecuador se vive como una escuela de constancia y rebeldía contra la adversidad.

Más allá de los noventa minutos en la cancha, el fútbol en Ecuador se vive como una escuela de constancia y rebeldía contra la adversidad.Inteligencia Artificial

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Los hinchas son hinchas por pertenencia. Para un niño, entrar al estadio de la mano de sus padres es un momento que no se olvida: el escenario, el ruido, la intensidad, el drama. Compartir la alegría con un extraño. Tal vez, el primer momento en el que nos sentimos parte de algo más grande que nuestro núcleo.

Es la vida misma. Solos, somos muy pequeños para influir, pero en conjunto nos sentimos capaces de cambiar el mundo. Y hacerlo pese al fracaso. En un torneo casi todos serán perdedores y, pese a saberlo, volveremos allí una y otra y otra vez, con la ilusión de que en la siguiente la estadística se equivoque a nuestro favor. Porque desde estas latitudes no se rompen los muros con maquinaria pesada, sino a puñetazo limpio, con bronca y constancia, perforándolo hasta donde podemos para que después venga otro a tomar el relevo y seguir, con la esperanza de que un día el agujero sea lo suficientemente grande como para que todos podamos atravesar por él.

La acción colectiva que vemos en el fútbol no lo encontramos en otros espacios que son más importantes. ¿Por qué? ¿Qué dispara el sentimiento de unión en algo tan efímero y lo ignora, por ejemplo, cuando se trata de tener proyectos para enfrentar la delincuencia o la desnutrición infantil? Tal vez, que en la cancha no hay cómo esconder la verdad. Todos podemos patear un balón y comprender lo difícil que es hacerlo a nivel profesional; todos logramos admirar la tenacidad que se requiere para transformar las carencias en algo extraordinario. En una cancha no hay dogmas que puedan tapar la realidad: en noventa minutos se reflejan el trabajo y responsabilidad de años.

Inspiración más allá del deporte

El fútbol apasiona, no por lo que es sino porque nos demuestra lo que podemos ser. Del abandono histórico de Quinindé a levantar dos veces la Champions. De Santo Domingo, a ser el mejor mediocentro del planeta. Así, con cada uno de ellos que, mucho antes de ponerse la camiseta, tuvieron que rebelarse contra el ciclo eterno de pobreza. Que empiece ya el Mundial, pero que el sueño de un Ecuador ganador no termine nunca.

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