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Diario Expreso Ecuador

El fenómeno de El Niño

Ante la amenaza de un agresivo fenómeno de El Niño, el sector rural de la Costa exige al Gobierno y municipios obras urgentes de prevención para evitar colapsos

No es el momento de buscar protagonismos, ni del Gobierno nacional ni de los gobiernos seccionales. El hecho demanda coordinar acciones que posibiliten amortiguar los efectos del fenómeno anunciado.

No es el momento de buscar protagonismos, ni del Gobierno nacional ni de los gobiernos seccionales. El hecho demanda coordinar acciones que posibiliten amortiguar los efectos del fenómeno anunciado.Archivo Expreso

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Preocupa especialmente al sector rural de la Costa el posible fenómeno de El Niño, tanto por los anuncios que se han efectuado desde organismos especializados de fuera y dentro del país, que predicen que puede causar graves daños a una infraestructura precaria como la que tiene el Ecuador, así como por el recuerdo de los devastadores destrozos que provocaron, sobre todo en el sector agropecuario, hechos similares en los años 1982-83 y 1998-99.

El agro ecuatoriano exige un plan contra El Niño

Si los pronósticos se confirman, los daños de este nuevo temporal serán cuantiosos. Aquello impone que el Gobierno nacional anticipe acciones que contrarresten el perjuicio que ocasionaría, programando con los gobiernos seccionales trabajos en las áreas donde eventualmente ocasionaría más perjuicios, comenzando por el dragado de ríos, que en gran parte están azolvados; limpieza de esteros, quebradas, canales de riego; proteger la infraestructura instalada de agua potable y alcantarillados, al igual que prevenir la protección de represas existentes.

No es el momento de buscar protagonismos, ni del gobierno nacional ni de los gobiernos seccionales. El hecho demanda coordinar acciones que posibiliten amortiguar los efectos del fenómeno anunciado, en lo que no pueden olvidarse las redes viales principal y secundarias, que están en muy mal estado en toda la Costa. Esas labores, de no realizárselas, afectarían la movilidad de las personas y el transporte de bienes del campo a la ciudad, lo cual tendría repercusiones en el suministro y precios de alimentos básicos a la población. Tampoco debe dejar de preocupar que los daños alcancen al sector agroexportador, que actualmente, junto con las remesas que envían los migrantes, son los que ayudan con divisas a sostener la economía dolarizada del país.

Habrá también que programar líneas de crédito que auxilien a los damnificados, especialmente al sector agropecuario, que como en anteriores ocasiones sufrirá las consecuencias de este evento que se estima será muy riguroso.

Cualquier obra que se haga quedará para beneficio futuro de los sectores donde se las ejecute, no será un gasto inútil. Nada justifica que no se tomen medidas preventivas.

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