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Diario Expreso Ecuador

Quito y Guayaquil esperan un independiente

La falta de una tercera vía política en Ecuador: los retos de las élites para lograr una candidatura de unidad frente al correísmo y el oficialismo

En las próximas elecciones, lo indispensable es transmitirle a la gente un mensaje más sustancial y atractivo que “no somos ni Correa ni Noboa”.

En las próximas elecciones, lo indispensable es transmitirle a la gente un mensaje más sustancial y atractivo que “no somos ni Correa ni Noboa”.Canva

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No es ningún secreto que las élites capitalinas y porteñas llevan semanas conversando entre ellas y buscando la posibilidad de lanzar alguna candidatura de unidad que pueda funcionar como alternativa competitiva frente al oficialismo y al correísmo, y que además, por supuesto, no incluya ni a Jorge Yunda ni a Cynthia Viteri.

Pero, hasta el momento, su búsqueda parece ser en vano. Nadie tiene apoyo suficiente y muchos quieren correr de todas formas (otra cosa es que finalmente alcancen a llegar a las papeletas). Pasa que nuestros prohombres, allá esos condes del puño en rostro y del vino en bota, y acá estos próceres consagrados en la lucha contra los soldados realistas y la policía militar aduanera, no han sabido ser lo suficientemente ágiles como para reaccionar al adelanto de las elecciones. Si antes de ese cambio de fecha ya tenían problemas en lograr organizarse y en juntar a suficiente gente dispuesta a aportar a una campaña, ahora están mucho peor.

Mientras que en Quito se la pasan firmando comunicados, debatiendo a quién invitar para firmar el siguiente y tomando vinitos en la casa de un expresidente, en Guayaquil algunos siguen esperando a ver si Jaime Nebot lanza un candidato potable, si es que alguno. Allá arriba el eterno comité, acá abajo la hacienda. En ninguna parte una sociedad madura.

Para el éxito de una tercera vía es indispensable la unidad

Lo dicho en otra página debe ser reiterado: no hay una tercera vía en este país porque, más allá de las condiciones difíciles, nadie ha puesto el trabajo necesario. Si realmente hay quienes quieren que eso cambie, que sepan que fundar una tendencia democrática no se trata de ganar una elección, sino de formar una organización. Si su objetivo es derrotar a los caudillos, a todos ellos y a su forma de hacer política, que entiendan que su primera misión y la más difícil es entenderse entre ellos y coexistir: tengan una caja común, compitan por una candidatura sin enemistarse, defiéndanse juntos de la inevitable persecución.

Ese es el trabajo casa adentro. De ahí, casa afuera, lo indispensable es transmitirle a la gente un mensaje más sustancial y atractivo que “no somos ni Correa ni Noboa”.

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