Chávez y el terremoto
El colapso de obras chavistas tras el terremoto de Venezuela y los fallos del correísmo en Ecuador exponen el peligro de la demagogia y la corrupción estatal

Gran parte de los edificios que colapsaron en el terremoto del 24 de junio en La Guaira fueron precisamente los construidos por los gobiernos de Chávez y Maduro.
Hay que recordar los encendidos y demagogos discursos de Chávez que engatusaron desde 1999 a una mayoría de venezolanos, como aquello de que “dar dignidad a los pobres” o “el capitalismo trata a la vivienda como un negocio, cuando es un derecho ciudadano”, para inaugurar enormes edificios de apartamentos en el plan Misión Vivienda. Gran parte de los edificios que colapsaron en el terremoto del 24 de junio en La Guaira fueron precisamente los construidos por los gobiernos de Chávez y Maduro en su afán de lograr adeptos a su Proyecto y, al mismo tiempo, llenar sus bolsillos con la corrupción.
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Hasta ahora pasan de 4.700 los muertos en el terremoto de junio pasado. Y los actuales presidentes de la República y de la Asamblea Nacional -los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez- fueron parte de la cúpula de los oprobiosos regímenes que destruyeron Venezuela en los últimos 26 años. Un pragmatismo extremo, pero entendible, del gobierno de Estados Unidos los mantiene en sus cargos, aunque sujetos estrictamente a las instrucciones del secretario de Estado, Marco Rubio.
El patrón de corrupción del socialismo del siglo XXI
Las grandes obras de relumbrón, muchas con graves defectos de calidad, acompañadas de los discursos grandilocuentes son características de estos regímenes dictatoriales. No buscan satisfacer las necesidades de la población, sino aumentar el número de seguidores y, al mismo tiempo, lucrar de los sobreprecios y otras corruptelas.
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Los 10 años de correísmo siguieron el mismo esquema: hidroeléctricas con graves defectos de construcción y problemas de diseño. Refinerías que costaron más de 3.500 millones de USD y no llegaron a producir un solo galón de combustible, la de Manabí y la modernización de Esmeraldas. Enormes plataformas administrativas construidas con préstamos internacionales. Reasfaltado de carreteras que se destrozó en el primer invierno. Escuelas del milenio inservibles. Universidad Yachay con más de dos mil hectáreas, ahora sin uso ni beneficio. Y por último el satélite que ni siquiera alcanzó la órbita prevista. Pero mantienen fieles seguidores.