Editoriales

El agujero en el Fisco

No haría falta aumentar los ingresos -vía recaudación- ni bajar los gastos -vía recorte a la inversión pública- si el Estado cortase la fuga de dinero de la corrupción. Que elimine a los intermediarios y las coimas de las compras 

El problema económico de Ecuador es que tiene más gasto que ingresos y llevan años vendiendo estrategias para aumentar los segundos o reducir los primeros. Aparte de haber resultado propuestas desvanecidas por el tiempo, porque nunca se llegaron a aplicar, lo increíble es que hasta ahora no se haya atajado el verdadero origen de ese desequilibrio: la corrupción y la evasión.

Los ecuatorianos no necesitan pagar más impuestos y el Estado no necesita renunciar a hacer obras, pagar sueldos o destinar inversión para servicios básicos públicos como la salud, la seguridad o la educación. Lo que hace falta y de forma urgente es que el dinero no se vaya por el sumidero. Que no se lo roben y que no lo despilfarren. Que si el Estado tiene que comprar medicamentos, materiales de construcción o estudios técnicos -cualquier cosa que necesite adquirir o contratar- que lo haga directamente a los proveedores. Que desaparezcan los intermediarios que brotaron al albor de la coima y el soborno. Lo que hace falta es abandonar el método más tradicional de contratación que da por sentado el robo y que se pase a un sistema de contratación directo sin espacios al sobreprecio y al consecuente lavado de activos y evasión de impuestos.