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Diario Expreso Ecuador

Otro sueño truncado

Otra vez nos faltó gol, una constante en la selección (¡por favor, un 9!), y encima falló la defensa, nuestra principal fortaleza

Ecuador vs. México se jugó el 30 de junio: la hinchada tricolor llegó con emoción tras la victoria ante Alemania.

Ecuador vs. México se jugó el 30 de junio: la hinchada tricolor llegó con emoción tras la victoria ante Alemania.EFE

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El título de este artículo podría ser la frase que acompaña a casi todas nuestras participaciones en los mundiales de fútbol. No porque a Ecuador le vaya mal cada vez que juega, sino porque casi siempre nos pasa algo parecido. Empezamos creyendo que ahora sí, que esta vez la historia cambiará, pero no sucede.

Sí, empezamos mal, pero luego derrotamos nada menos que a Alemania. Y nos ilusionamos, por un momento tocamos el cielo, o al menos eso sentimos. No era solo ganarle a una potencia, era la confirmación emocional de que esta generación de futbolistas podía ponerse frente a cualquiera sin complejos. Por eso duele tanto la derrota ante México. Porque fue ese golpe que te devuelve al sitio del que creías que habías salido. Veníamos de sentir que en este Mundial sí, pero la verdad fue que no.

Ahora, México nos ganó bien. Hay que decirlo antes de buscar excusas. Ni el escándalo frente al hotel ni los insultos explican el resultado. Ecuador perdió porque no encontró respuestas cuando más se las necesitaba. Otra vez nos faltó gol, una constante en la selección (¡por favor, un 9!), y encima falló la defensa, nuestra principal fortaleza.

Pero aceptar la derrota no nos obliga a tragarnos lo demás. Todo lo que rodeó al partido fue muy feo, ‘periohinchas’, fanáticos que no dejaron descansar a nuestra selección, y las agresiones. Es que eso tiene el fútbol, exagera lo que somos, nos permite abrazar desconocidos y también mostrar nuestras pequeñeces. Por eso a veces termina convertido en batalla tribal, como si el rival en realidad fuera un enemigo. México ganó en la cancha, pero muchos de sus hinchas perdieron fuera de ella algo más difícil de recuperar, la dignidad.

Lo extradeportivo: violencia y tensión alrededor del partido

Y hay que decirlo antes de cerrar, los muchachos dejaron todo, no fue por falta de entrega. Hay que agradecerles. Pero nosotros nos quedamos con esa tristeza conocida, la del casi. Cambian nombres y técnicos, pero permanece esa sensación de estar cerca sin llegar. Tal vez por eso duele tanto, porque veníamos de tocar el cielo y terminamos estrellados contra el piso. Otra vez un sueño truncado.

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