Todo se transforma
El paso de Diario EXPRESO al entorno digital marca una nueva etapa; no es un adiós al papel, sino una mudanza hacia donde ya están sus lectores

Un diario que quiere seguir siendo leído tiene que ir a donde están sus lectores. Diario EXPRESO inicia su nueva etapa exclusivamente en digital.
En 2014, un informe interno del New York Times advirtió que el periódico más influyente del mundo se estaba quedando atrás. No le faltaba talento ni prestigio. Le faltaba estar donde ya estaban sus lectores. Hoy el Times supera los once millones de suscriptores y la mayoría lo lee en una pantalla.
El Washington Post recorrió un camino parecido. Apostó por la tecnología, reforzó su redacción digital y entendió que la tinta no es el periodismo, sino apenas uno de sus soportes.
Hoy le toca a EXPRESO. Habrá quien lea el paso a lo digital como un final. Yo lo leo como una etapa nueva. El papel, la imprenta y la distribución tienen costos que ningún medio del mundo puede ignorar.
EXPRESO va a donde están sus lectores
A finales del siglo XVIII, el químico francés Antoine Lavoisier demostró que en una reacción química la materia no se crea ni se destruye: solo cambia de forma. Dos siglos después, Jorge Drexler le puso música a esa idea. Con un periódico pasa algo parecido. Los periodistas son los mismos, la línea editorial también. Y el lector que confiaba en EXPRESO no va a dejar de hacerlo porque ahora lo lea en el celular. Esa confianza costó décadas ganarla. No se pierde por cambiar el papel por una pantalla.
Dicho esto, no quiero dejar pasar algo personal. EXPRESO me dio un espacio para opinar con libertad, sin pedirme jamás que pensara como nadie. Esa generosidad no abunda, y merece una profunda gratitud hacia quienes me abrieron las puertas en este diario, antes que despedidas.
Habrá quien extrañe el periódico doblado sobre la mesa del desayuno o como decía mi abuelo, “el olor”, y es natural. Pero los ecuatorianos, sobre todo los más jóvenes, ya se informan desde el celular. Un diario que quiere seguir siendo leído tiene que ir a donde están sus lectores.
Lo que viene saldrá bien, porque lo esencial se queda: el oficio, el criterio y la costumbre de buscar a EXPRESO cuando algo importa. No es un adiós. Es una mudanza.