Diario Expreso Ecuador

Los apagones de nuestra política

La dependencia hidroeléctrica, la falta de inversiones oportunas y las decisiones postergadas mantienen al país vulnerable ante cada estiaje

En la última semana se han registrado varios apagones a nivel nacional.

En la última semana se han registrado varios apagones a nivel nacional.EXPRESO

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En Ecuador se da un fenómeno muy curioso. Cada vez que baja el nivel de Mazar, sube el volumen de los discursos políticos. Unos anuncian que todo está bajo control y que no nos preocupemos. Otros descubren, con indignación bien sincronizada, que el país ha tenido, pues, un grave problema de electricidad. Cuando vuelve a llover y los niveles suben, todos lo olvidan, hasta el siguiente estiaje.

Durante años se construyeron centrales hidroeléctricas que, hay que reconocerlo, ampliaron la capacidad de generación. Pero mientras se posaba para la foto, buena parte del equipo térmico envejecía y se postergaban inversiones indispensables. Muchos gobiernos han pasado, todos con sus respectivos planes, pero el problema sigue sin resolverse.

Y por eso, echarle toda la culpa a Noboa sería tan absurdo como liberarlo de ella. Ni la dependencia que tenemos de la generación hidroeléctrica ni décadas de decisiones equivocadas son su responsabilidad. Pero gobierna desde 2023, conoce las dificultades del sistema y debería responder por cuánto de lo anunciado se ha plasmado en megavatios disponibles. Heredar una crisis no te quita responsabilidad si la administras mal.

La sequía no explica la falta de previsión

La sequía explica que falte agua, pero no explica que, anticipando el estiaje y sus consecuencias, siempre nos coja mal preparados. Algo que sí creo que lo explica, es que tenemos diagnósticos y planes que solo sirven para que el siguiente gobierno los refunda en un cajón. Es que construir una central lleva años, mientras que culpar al antecesor solo toma breves minutos en una cadena nacional.

Y ahí se ve el problema de fondo. Nuestros políticos son más duchos en repartir culpas que en tomar decisiones que puedan sobrevivir un cambio de mando. Cada gobierno llega dispuesto a empezar de cero, como si el país hubiera nacido el día de su posesión, pero la electricidad, desafortunadamente, no entiende de calendarios electorales.

Y así, cada vez que baja el nivel de Mazar, vuelve a subir el volumen de nuestros políticos. Lástima que los discursos incendiarios y la repartición de culpas todavía no generen electricidad.

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