Otra ventanilla, ¿mismo trámite?
El problema es que la reforma que el presidente Noboa plantea conserva los mismos vicios del CPCCS y solo cambia quién firma

Fachada del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.
El CPCCS debe desaparecer. Lo he dicho antes y lo seguiré diciendo. Es una pésima invención y lo demuestra a diario. Algún ‘genio’, de esos que abundaban en la Constituyente de 2007, creyó que había que crear un órgano que, porque tenía el nombre de ‘ciudadano’, lograría que la supuesta participación hiciera el resto. No lo hizo. La politización no desapareció, solo cambió de ventanilla, con menos luz, mucho cinismo y rodeada de corruptelas.
Un experimento que fracasó
Noboa lo sabe. Por eso propone en la próxima consulta que la designación de autoridades de control vuelva al parlamento. Es el camino adecuado. La Asamblea es el órgano de representación ciudadana por excelencia y tiene la legitimidad democrática que el CPCCS nunca tuvo. Pero no alcanza con cambiar quién nombra si el cómo sigue siendo el mismo.
El problema es que la reforma que el presidente plantea conserva los mismos vicios del CPCCS -concursos, veedurías, impugnaciones y comisiones ciudadanas- y solo cambia quién firma. Unos mecanismos que nunca funcionaron pasarían a manos de la Asamblea, con mayoría oficialista incluida, sin ninguna garantía de independencia en las autoridades que sean designadas. ¿Reforma o solo maquillaje?
Lo que en realidad se necesita es cambiar el diseño. Que sea la Asamblea la que designe autoridades, pero de forma abierta, a través de mayorías calificadas que obliguen a llegar a acuerdos entre los bloques y que las audiencias públicas sean algo más que show. Nadie finge en el Senado estadounidense que los nominados a jueces supremos sean neutrales. Es público hacia dónde se inclinan, pero también se analiza si tienen rabo de paja. Si aquí se hiciera así, no habríamos tenido a un Godoy, por citar un ejemplo. La politización y la cooptación solo se camuflan con concursos ciudadanos, no desaparecen.
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El riesgo de una reforma incompleta
Quiero que gane la consulta. Mi voto será ‘sí’. El CPCCS es un muerto viviente que apesta y estorba. Pero me temo que, en el mejor de los casos, solo habremos cambiado de ventanilla. El trámite será casi el mismo, los mecanismos también y la captura política seguirá siendo una posibilidad. Ojalá me equivoque.