Claudia Tobar Cordovez | ¿Se enseña la sabiduría?
Qué irónico que quizás los niños con mejor educación sean aquellos a quienes se les limita el uso de la IA
En un mundo desesperado por la inmediatez y las respuestas rápidas, quien tiene acceso a la IA tiene respuestas para prácticamente todo. ¿Quién será dueño de la sabiduría?
La sabiduría podemos definirla como esa acumulación de experiencias y conocimiento que nos permite tener una visión más amplia de la vida. Las respuestas inmediatas que nos da la IA no nos dan sabiduría, nos dan información.
Tener la capacidad para tomar decisiones no solo requiere estar informados, sino tener el contexto y las experiencias que nos ofrezcan una ventaja para salir victoriosos de cualquier situación. Quizás la verdadera educación del futuro es navegar suficientes experiencias que, junto al conocimiento, nos permitan sobrevivir este futuro incierto.
Incluir la sabiduría dentro de los currículos escolares puede significar privar a los estudiantes de herramientas de IA para tomar decisiones. Qué irónico que quizás los niños con mejor educación sean aquellos a quienes se les limita el uso de la IA. Saber usarla para potenciarse y ser más eficientes será inevitable, pero también lo será tener la capacidad de reconocer cuándo una respuesta automática e inmediata es una desventaja.
La educación experiencial es el único camino hacia la nueva formación. Suena redundante hablar de educación experiencial, como si pudiese existir una que no lo sea. La realidad es que en muchas aulas tenemos alumnos de presencia física pero de ausencia mental. No hay acción, no hay pensamiento, hay un monólogo de repetición de información absolutamente inservible. Las aulas deben convertirse en espacios de diálogo activo, construcción y deconstrucción, de cuestionamiento, donde las respuestas fáciles llegan de inmediato, pero las que importan requieren presencia de mente y cuerpo. Así debería ser la educación siempre, pero hoy la IA nos impone una urgencia que nos empuja a cambios drásticos de método: donde el profesor es más necesario que nunca, con un nuevo rol, y el alumno es invitado a participar como protagonista, no como usuario.