¿A quién quiere proteger Reimberg?
¿Por qué Reimberg sembró tanta duda? Sencillo: únicamente habló del suicidio y no dijo una sola palabra sobre los otros factores que marcaban la vida de Silva.

Monika Silva era activista ambiental y realizó algunas denuncias por irregularidades en la provincia de Santa Elena.
Nadie quiere vincular al Gobierno con la muerte de Mónika Silva, pero el ministro del Interior, John Reimberg, pone lo mejor de su parte para que aquello ocurra. En realidad, se ha esforzado mucho.
El funcionario, en una entrevista al día siguiente de la muerte, se esmeró en sembrar dudas sobre cuál es la actitud del Gobierno ante la tragedia ocurrida en Manglaralto: dudas que no deberían instalarse. Básicamente, Reimberg mintió en un grosero intento por inducir a la opinión pública a tener la certeza de que la activista se había quitado la vida. Según él, Silva le había escrito, minutos antes de su muerte, un mensaje a su compañero sentimental que, dijo, contenía «palabras bonitas» y que interpretó como una despedida.
Nada más falso. La periodista Blanca Moncada, de La Defensa, tuvo acceso al mensaje y este no era una despedida, sino exactamente lo contrario: un saludo amoroso que difícilmente habría escrito alguien si su intención era quitarse la vida minutos más tarde.
¿Por qué Reimberg quiere convencer con tanto empeño a la opinión pública de que hubo un suicidio y descartar la posibilidad de un homicidio? Durante los pocos minutos que habló sobre el tema, y siempre escudándose en el lenguaje del «presunto» y del «posible», el ministro omitió cualquier elemento que pudiera estropear su teoría de que no existe otra posibilidad que la del suicidio. Además, Reimberg se esmeró en hacer el perfil psicológico de una supuesta suicida, lo cual resulta muy extraño si ni siquiera la conocía.
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Debate sobre posibles responsabilidades en el caso
¿Por qué Reimberg sembró tanta duda? Sencillo: únicamente habló del suicidio y no dijo una sola palabra sobre los otros factores que marcaban la vida de Silva: las amenazas contra su vida, que ella tenía perfectamente identificadas, documentadas y denunciadas ante la Fiscalía.
No solo eso. En una entrevista con María Sol Borja, Silva contó algo escalofriante: un funcionario de la Función Judicial le dio detalles sobre cómo pensaban asesinarla en su casa. ¿Cómo es posible que Reimberg haya omitido toda la información que rodeaba a la activista? ¿Por qué no dijo nada sobre las amenazas y los posibles enemigos que tenía Silva?
En realidad, las declaraciones de Reimberg sonaron a un desesperado intento por posicionar la teoría del suicidio. ¿A quién quiere proteger Reimberg? Su silencio frente a las amenazas solo puede tener un propósito: proteger a alguien. ¿Aquí también hay pisadas de animal grande?