Se la puede volver a encender
No deje que la llama del amor se apague. Si se apaga, vuelva a encenderla
Hay muchas cosas buenas en la vida de todo hombre, pero para nosotros la más importante es amar a la esposa. Y esforzarnos todos los días de nuestra vida -hasta que la muerte nos separe-, por hacerla feliz. Y así como una casa está hecha de muchos ladrillos, el amor está construido por muchas actitudes. En casa, y sin ningún motivo especial, abrazarla, darle un beso, escucharla (muy importante); decirle cosas lindas, aunque sean monosílabas; respetarla. Si hay algún inconveniente, nunca gritar, y si va a gritar, cuente hasta 20 y ya no querrá gritar. Tener detalles con ella (que no significa comprarle cosas caras; si tiene dinero, bueno, cómprele cosas que cuesten más). No hacerla quedar mal en reuniones hablando de sus defectos o burlándose de sus errores. Y sobre todo, recurrir a la Virgen, pidiéndole que la proteja y la libre de todo mal. No deje que la llama del amor se apague. Si se apaga, vuelva a encenderla; no es que se apaga… y esto se acabó. Siempre existe la posibilidad de que a las cenizas les pongamos encima leña para que, prendiéndola, vuelva a aparecer la llama. Llévelo a la práctica. Si no lo ha hecho, vuelva a recomenzar. Su esposa lo está esperando.
Mario Monteverde Rodríguez