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Diario Expreso Ecuador

España intenta imponer su relato nacionalista

La visita papal a Barcelona reactivó tensiones políticas por el uso del idioma y las demandas de autodeterminación en Cataluña.

El evento religioso en la Sagrada Familia se convirtió en escenario de debate político y cultural en Cataluña.

El evento religioso en la Sagrada Familia se convirtió en escenario de debate político y cultural en Cataluña.Agencia EFE

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La visita del Papa a Barcelona, del 9 al 11 de junio, para inaugurar la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia -obra de Antoni Gaudí, destacado defensor de la identidad catalana- volvió a evidenciar el conflicto político entre Cataluña y España. Para muchos ciudadanos, las autoridades de Madrid intentaron aprovechar este acontecimiento religioso de alcance mundial para proyectar una imagen de normalidad institucional y minimizar ante la comunidad internacional las demandas de autodeterminación catalanas.

Polémica por idioma y simbolismo en la Sagrada Familia

El malestar social se explica porque una parte significativa de la población catalana reclama desde hace años el derecho a decidir su futuro político. El movimiento soberanista ha impulsado grandes movilizaciones y un fuerte enfrentamiento con el gobierno central, que rechaza cualquier posibilidad de secesión. En este contexto, la organización de la visita papal generó polémica cuando se anunció que la ceremonia oficial se desarrollaría mayoritariamente en castellano y no en catalán, lengua propia del territorio. La decisión, promovida por la Conferencia Episcopal Española, fue interpretada por amplios sectores catalanistas como un intento de españolizar la figura de Gaudí y la basílica. Según esta visión, el catalán quedaba relegado a posición secundaria. Aunque las protestas obligaron al Vaticano a incorporar el catalán al programa, el castellano mantuvo una presencia cercana al 50 % del acto, con una destacada representación de la monarquía y del gobierno español.

Reivindicaciones independentistas en el centro del debate

La tensión alcanzó su punto culminante al finalizar la ceremonia. Los 600 cantores de varios coros locales, responsables de la parte musical, organizaron una acción pacífica para expresar la vigencia del independentismo. Cuando se disponían a interpretar el himno nacional de Cataluña y mostrar banderas independentistas, las fuerzas de seguridad intervinieron, expulsándolos del templo y reteniéndolos en la calle. Para sus promotores, este episodio reflejó la voluntad estatal de evitar la proyección internacional del conflicto y la persistencia de las reivindicaciones soberanistas.

Jordi Oriola Folch

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