El último poder

Resulta insólito que desde el poder, la justicia y la política se promuevan prácticas reñidas con la ética y la moral pública, cada uno a espaldas de los otros

El país vive una profunda crisis institucional que ha derivado en confrontaciones de grupos de poder con apetito de control e injerencia en las distintas funciones de la estructura del Estado, dejando en evidencia juegos de intereses que afectan al Estado de derecho y la estabilidad del sistema democrático. Por las tribulaciones institucionales y su consecuencia en la vida política y democrática, el país transita inexorablemente por la vía de la decadencia política, la industria del desacato e irrespeto a la autoridad, chantaje, extorsión; es lo que más prospera. Resulta insólito que desde el poder, la justicia y la política se promuevan prácticas reñidas con la ética y la moral pública, cada uno a espaldas de los otros. Se creen prevalidos de la verdad, conducta que aleja la posibilidad de atender las demandas insatisfechas del pueblo, que por mucho tiempo han sido diferidas. Hay que detener este descalabro institucional consultando al último poder legítimo, ético y soberano, que se encarna en el pueblo. Los males de la democracia se curan con más democracia; es imperativo que se le consulte al pueblo. El dilema es… ¿qué consultar? La consulta debe recoger las demandas de la población y su resultado ser observado en su pureza original, como expresión de fortalecimiento del sistema democrático para mejoramiento de la calidad de vida de la población. ¡Consulta ya!

Soc. Stalin Poveda