De la “Tregua de Navidad” de 1914 a las tensiones Ecuador–México
En el caso particular de los mundiales de fútbol, los aficionados deben poder, sin temor alguno, observar todos los partidos

La Selección de Ecuador no tuvo reacción ante México.
La historia se remonta a cuando dos países atrincherados en Bélgica hicieron posible frenar una guerra en el campo de batalla entre Inglaterra y Alemania un 24 de diciembre de 1914, quienes salieron de sus trincheras para celebrar Navidad. Y realizaron un encuentro de ‘football’ entre ellos; esto detuvo la guerra.
Al haber existido un conflicto diplomático entre Ecuador y México se tejían una serie de conjeturas, podría decirse una guerra por el fútbol, como lo hicieron El Salvador y Honduras en julio de 1969 por problemas agrarios. Cuando se enfrentaron, ganó el Salvador 3 a 2 a Honduras en un estadio de México mismo.
El conflicto diplomático entre Ecuador y México
Posteriormente El Salvador invadió a Honduras, hubo más de 2.000 mil muertos e intervino la OEA, poniendo un alto al fuego. En el caso nuestro, por un conflicto diplomático de conceder asilo a personas con pasados judiciales por parte de la Embajada de México en Quito, hecho acaecido el 5 de abril del 2024, aparentemente, para la óptica de México, Ecuador rompió las reglas diplomáticas de inviolabilidad de estas sedes diplomáticas con dicho país, reglas que habían sido adoptadas en la Décima Conferencia Interamericana realizada en Caracas, Venezuela, el 28 de marzo de 1954. Entraron en vigor el 29 de diciembre de 1954, de conformidad con el artículo 23 sobre Tratados, OEA, N.º 18.
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Esteban Ávila
Los gobiernos, tanto de México como de Ecuador, para salvaguardar su integridad diplomática y movilidad humana de personas nacionales como extranjeras, deben garantizar por disposición de la Corte Internacional de Justicia en La Haya, todas sus sedes diplomáticas, resguardando a las personas. En el caso particular de los mundiales de fútbol, los aficionados deben poder, sin temor alguno, observar los partidos, recibiendo la hospitalidad de los pueblos anfitriones, permitiendo la afluencia de los miles de ciudadanos de otros países, para que libremente puedan disfrutar de estos eventos.
José Arrobo Reyes