Travesuras del Ilustre Municipio de Quito
Estas y muchas más son las travesuras preferidas del IMMQ
Cada inicio de año los contribuyentes prediales acuden presurosos a pagar sus impuestos para aprovechar descuentos. Viene a mi memoria una triste historia: un ciudadano que tiene dos propiedades en el cantón Quito todos los años acudía a pagar sus impuestos prediales sin novedad, cuando de repente en 2002 en uno de los comprobantes de pago constaba un nombre distinto al suyo pero con el número de predio de su propiedad. Reclamó en ventanilla y la respuesta fue que desconocen y que tiene que seguir el trámite para cambio de nombre. Con dificultades y desventuras consiguió el cambio luego de un año. Pasó una temporada en calma, cuando otra sorpresa en 2018: el valor del impuesto predial del otro lote subió súbitamente. Pregunta la razón y le indican que es por la falta de construcción, expresado en el rubro “solar”. Molesto, el contribuyente dice que hay construcción desde 1910, como consta en escrituras; además pregunta: ¿por qué no cobraron los años anteriores? Nadie contesta. Indignado decide no pagar e inicia trámites para la rectificación. Pasaron dos años y no consiguió. Contra su voluntad contrató un tramitador, quien con agilidad encontró que estaba pagando de otro terreno con el mismo predial. Rectificó la ubicación volviendo al sitio original. Apareció la casa y suspendieron la multa, pero la anterior no mutó. Otro tramitador en 2021 tampoco logró eliminar. Ante la terquedad del Municipio, el ciudadano impotente pagó la injusta multa. El departamento de Avalúos por incompetencia cambió de propietario al predio en el primer caso y en el segundo cambió de predio al propietario. Estas y muchas más son las travesuras preferidas del IMMQ.
Marco A. Zurita Ríos