Lo tomas o lo dejas
Cuando el trabajador estable bajo la protección del actual código sea marginado o no le asignen tareas de ocupación o se las vayan paulatinamente reduciendo, estará prácticamente en la calle
Es la consabida frase de los malos patronos. Al hacer firmar el contrato de trabajo le hacen firmar la carta de renuncia o una hoja en blanco. Al exteriorizar admiración el futuro postulante se encuentra con la cruda realidad de estas palabras. El Código del Trabajo data de 83 años atrás pero ha tenido muchas reformas, lo que ha permitido que exista cierto clima de estabilidad laboral al advertir que estos derechos son de justicia plena a favor de contratados y contratantes. Un pretendido código paralelo, emitido bajo la premisa muy cierta de que existen más de 5’000.000 de desocupados, tomo como punto referente los horarios de trabajo a gusto y satisfacción de contratantes, ignora la condición humana del descanso familiar y corta de manera indirecta las concurrencias familiares a sitios turísticos en días de descanso obligatorio, sin considerar el incremento de ley por jornadas especiales. La reducción del 50% del tiempo de las jornadas es en resumen la reducción al 50% de sueldos y salarios. Cuando el trabajador estable bajo la protección del actual código sea marginado o no le asignen tareas de ocupación o se las vayan paulatinamente reduciendo, estará prácticamente en la calle, y no le quedará otra que aceptar la nueva modalidad, autoaplicándose como justificativo la consabida cantaleta, cuando ve el caso perdido: “el ahogado el sombrero”. Eso se llama indefensión.
César Antonio Jijón Sánchez