La tercera edad reclama atención digna y oportuna en salud pública
Un adulto mayor de 84 años cuestiona las demoras, la falta de atención digna y las carencias en hospitales del IESS, en medio de reclamos de jubilados

Referencial. Adultos mayores cuestionan la atención y las demoras en hospitales del IESS.
Cuán difícil ha sido llegar a la ancianidad, donde pocos llegan, cargando penas y dolores. Muchas veces permanecemos en la oscuridad de la vida, sin una mano amiga que nos sostenga para no caer en un abismo cruel, donde apenas quedan chispazos de cariño de quienes gozaron de nuestra existencia: los hijos, que al formar sus propias familias muchas veces nos vuelven invisibles, dejando rezagados a los padres, por quienes dimos todo nuestro esfuerzo.
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Los gobiernos de turno pasaron como nubes grises, dejando solo promesas incumplidas sobre un trato preferencial en instituciones públicas y privadas, especialmente en los hospitales y en el IESS, organismo manejado como caja chica por muchos presidentes. Para mí, esto es un vejamen y un delito inexcusable: robar la esperanza de una atención médica digna a quienes trabajamos toda una vida.
Todo ha sido un espejismo cruel que acorta aún más los pocos años que nos quedan. Las enfermedades catastróficas hieren nuestros cuerpos y almas mientras vemos extinguirse lentamente la vida ante la indiferencia de las autoridades. Han pasado decenas de directores del IESS cargados de ofrecimientos, mientras faltan insumos para que los profesionales de la salud puedan diagnosticar y tratar nuestros males.
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No existe trato preferencial para los ancianos que deben permanecer de pie medio día para conseguir un turno. Luego las citas llegan para tres o cuatro meses después, cuando la muerte ya no espera. ¿Dónde quedaron esas promesas? Tal vez en el limbo de la crueldad y la indiferencia hacia quienes entregamos toda nuestra vida.
En mi caso, tengo 84 años y padezco enfermedades crónicas. Cada vez que asisto a esas casas de salud regreso con más dolor y con la esperanza perdida, como si el mismo hospital aumentara mi sufrimiento.
Luis Mario Contreras Morales