Sonreír a pesar de...
Ama cada hora y aprovecha ese instante antes de que te llegue el dueño de casa a dañarte el día
Dicen unos viejos adagios muy populares: “Al mal tiempo buena cara; y no hay mal que por bien no venga”. Debemos aprender a sonreír aunque la vida nos traiga tribulaciones, pues está llena de sorpresas. Si tu vida se pone triste, sonreírle es mejor. La vida es un regalo, por lo tanto debemos disfrutarla, aunque nuestra ciudad parezca un pueblo fantasma, sin ley ni autoridades. Sonreír tiene múltiples ventajas para el organismo, ayuda a potenciar el equilibrio emocional. Pon más amor a lo que hagas para sentir la felicidad. Prepara un rico desayuno dominguero, solo o en familia. Un rico vaso de cuáquer te da energía mañanera; y si en la tarde te da algún dolor estomacal, haz como los abuelitos nos enseñaron: una buena de taza de hierbaluisa. Sonríe cada día, aprovecha antes de que llegue el niño a llorar, vive cada instante aunque pierda tu candidato y pierdas la esperanza. Ama cada hora y aprovecha ese instante antes de que te llegue el dueño de casa a dañarte el día, y disfruta cada segundo, como si tu corazón te anunciara esa partida a la playa. Vive como si fuese tu último día de alegría y sé solidario con tu prójimo.
Javier Valarezo Serrano