Los radares
Los radares son necesarios para controlar el exceso de velocidad, pero su uso debe ser transparente y evitar abusos que terminen perjudicando a los conductores

El control de velocidad busca reducir los riesgos en las vías, pero su aplicación requiere radares confiables, límites adecuados y controles transparentes.
La colocación y funcionamiento de radares se convirtió en un jugoso negocio, no solo por sobreprecios, sino por su manipulación para imponer multas, o para forzar multas como la de poner en vías rápidas, ej.: perimetral, límites de velocidad de 70 km/h con radares instalados al pie.
Guayaquil
Sin radares: qué opciones tiene Guayaquil para disminuir accidentes
Edison Andrés García Yépez
Sin radares, vuelve la velocidad excesiva
Por eso se retiraron los radares. Ahora, sin radares, los conductores se sienten con patente de corso para manejar a mas de 100 km/h en las autopistas, vías, calles de las ciudades, poniendo en riesgo la vida de otros.
La imprudencia que se vive en las vías
¿Quién no se ha cruzado con un imprudente serpenteando de derecha a izquierda a toda velocidad? ¿Quién no ha rebasado a alguien que, yendo muy lento, luego de ser rebasado, se siente ‘ofendido’ y ahora si acelera hasta ponerse a la par? ¿A quién no le ha pasado que el conductor de atrás, sea auto o camión, se ‘pega’ a menos de 1 metro? ¿Quién no se ha topado con un tráiler corriendo a mas de 90 km/h?
Somos imprudentes. Los radares sí son necesarios, pero radares honestos, he allí el problema.
David Ricaurte