La Asamblea en su mejor forma: trabajando para no trabajar
La propuesta de un nuevo feriado en Ecuador genera críticas por su impacto en la productividad y el sector empresarial de nuestro país.

El planteamiento legislativo reabre el debate sobre el equilibrio entre descanso laboral y crecimiento económico.
La Asamblea Nacional, en un alarde de creatividad histórica que nos tiene a todos emocionadísimos, propone crear un nuevo feriado el 11 de septiembre para conmemorar la primera Constitución del Ecuador.
¿La primera Constitución? Qué detalle tan conmovedor. ¿Y por qué no también la segunda, la tercera… y las otras diecisiete que hemos tenido?
Debate por creación de feriado el 11 de septiembre
Con ese criterio, el calendario se convertiría en una fiesta permanente. Que de hecho, parece ser exactamente el plan.
Lo más delicioso del asunto es que esta brillante iniciativa viene del bloque ADN, el partido del propio presidente Daniel Noboa, empresario él mismo, que conoce de nóminas, de créditos bancarios, de noches de víspera cerrando balances.
¡Qué noble gesto de su parte que su propio partido inspire legislación que le cobra doble jornada a sus colegas empresarios! La solidaridad gremial en su máxima expresión.
El argumento, como siempre, es el mismo disco rayado: los feriados “incentivan el turismo.” Brillante. Genial. Aplausos.
Impacto en productividad y sector empresarial
El día feriado es un regalo maravilloso para todo el que cobra sueldo, público o privado.
Descansan, se divierten, y el dinero llega puntual el fin de mes como por arte de magia.
¿Y quién hace la magia?
El empresario. Ese señor que no descansa en feriados porque tiene nómina que pagar, créditos bancarios que honrar, proveedores que no aceptan “estoy de puente” como excusa, y encima el privilegio adicional de pagar doble jornada por haber tenido la temeridad de abrir su negocio.
Si la productividad fuera proporcional al número de feriados, Ecuador sería Suiza. Pero no lo es.
Misterio inexplicable.
Pablo Chiriboga Núñez