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Diario Expreso Ecuador

Mi madre, un ejemplo de valentía y superación que inspira a los 88 años

En el mes de las madres, Teresita Sandoval rinde homenaje a Francisca Bravo, una mujer que desafió las convenciones de su época

La maternidad también se expresa en la capacidad de reinventarse: aprender, crear y seguir construyendo nuevos proyectos a cualquier edad.

La maternidad también se expresa en la capacidad de reinventarse: aprender, crear y seguir construyendo nuevos proyectos a cualquier edad.Imagen generada con IA

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Este mes de las madres pienso en mi mamá y entiendo que la valentía no siempre hace ruido. A veces se refleja en una mujer que decide seguir adelante sola, sin dejar de aprender.

Una mujer que siempre abrió camino

Francisca Bravo, conocida como Paquita, nació en Salinas. Fue la mayor de sus hermanos y la mimada de la casa. De joven fue candidata a reina de Salinas y participaba en desfiles de moda. Desde temprana edad trabajó para sostenerse y fue la primera mujer de su pequeña comunidad en atreverse a conducir un vehículo. Ese gesto decía mucho de quién era: alguien que abría camino. A los 24 años fue madre por primera vez. Dos años después nací yo, y 15 años más tarde llegó mi hermano menor. Cuando yo tenía tres años se separó de mi padre. Le tocó criar sola a dos hijos, con el apoyo de mis abuelos.

Trabajó en el Registro Civil casi 44 años. En sus últimos años fue jueza de matrimonios y casó a cientos de parejas que llegaron con nervios y salieron con esperanza. En fechas como San Valentín y martes 13 aparecía en reportajes y periódicos por la cantidad de matrimonios que celebraba. En muchos actos solemnes compartió junto al entonces presidente Sixto Durán Ballén, ministros, diplomáticos y el gobernador del Guayas. También casó en televisión en vivo a Marián Sabaté en su primer matrimonio. Para esos actos de protocolo, el doctor Francisco Correa Bustamante -entonces jefe político del Guayas y luego cónsul de Ecuador en Nueva York- la asesoró en etiqueta y ceremonia. Ella anotaba todo, preguntaba y practicaba. Nunca tomó a la ligera su responsabilidad.

El arte de seguir aprendiendo

Se jubiló y no se detuvo. Pinta en madera y cerámica, trabaja la porcelana, hace cuadros al óleo y crea retratos con técnica de diamantes. Participa en la recuperación de la Asociación de Jubilados Publio Falconí y es miembro del Club de Amigos del Archivo Histórico del Guayas. A sus 88 años aprende a tocar el cuatro venezolano mientras canta.

Está lúcida, con buena salud, es abuela y bisabuela, y se desenvuelve sola.

Gracias a mi mamá por enseñarme que ser madre no es detenerse, sino reinventarse una y otra vez, con trabajo, arte y curiosidad. Estoy muy orgullosa de ella. He heredado esa fortaleza y esa terquedad bonita de no quedarse quieta. Ojalá todas las mujeres encuentren esa fuerza.

Teresita Sandoval

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