México es independiente por gestión de un guayaquileño
La relación entre Ecuador y México, marcada por la historia diplomática, enfrenta retos actuales que exigen diálogo, ayuda y respeto al derecho internacional

Los vínculos históricos entre Ecuador y México contrastan con los desafíos diplomáticos del presente.
Durante la primera presidencia del Gral. Eloy Alfaro Delgado (1895-1896), el Gobierno del Ecuador promovió la convocatoria de un Congreso Internacional Americano en México con el propósito de fortalecer la unión latinoamericana. No obstante, la iniciativa no prosperó debido a la negativa de los organizadores mexicanos, por lo que el proyecto no llegó a realizarse.
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De Alfaro y Rocafuerte a la cooperación regional
Alfaro solía recordar la destacada labor diplomática del ilustre guayaquileño Dr. Vicente Rocafuerte y Bejarano, quien en 1821 representaba a la Gran Colombia en México y mantenía una estrecha amistad con el Gral. José Fernández y Félix, conocido como Guadalupe Victoria, primer presidente de los Estados Unidos Mexicanos. De acuerdo con este relato, Guadalupe Victoria, decidido a consolidar la independencia de su país del dominio español, solicitó a Rocafuerte, doctor en Jurisprudencia y políglota, que intercediera ante las cortes y tribunales europeos en favor de la causa mexicana. Rocafuerte respondió que no era ciudadano mexicano; entonces, Guadalupe Victoria dispuso su nacionalización para facilitar dicha misión diplomática. Tres años después, en 1824, México consolidó su independencia de España, proceso en el que se atribuye una valiosa contribución al destacado diplomático guayaquileño.
Tensión reciente exige respeto al derecho internacional
En la actualidad, tras el conflicto diplomático entre Ecuador y México originado por los acontecimientos del 5 de abril de 2024, cuando la Embajada de México concedió asilo a una persona con procesos judiciales en Ecuador, ambos gobiernos deben preservar sus relaciones diplomáticas, respetar la movilidad humana y garantizar la seguridad e integridad de las personas, nacionales y extranjeras, conforme a los principios del derecho internacional y a las disposiciones de la Corte Internacional de Justicia.
Se espera, además, que la reconocida hospitalidad del pueblo mexicano continúe favoreciendo la llegada de miles de visitantes de todo el mundo para conocer y disfrutar la riqueza histórica, cultural y natural de los Estados Unidos Mexicanos.
José Arrobo Reyes