Loor a la mujer
En fin, a ese maravilloso ser de la creación, dotado de un gran corazón, y capaz de engendrar vida en el planeta…
La mujer constituye en el presente siglo XXI, sin duda alguna, un ser multifacético que cumple, en forma eficaz y simultánea, diversos roles.
Se desenvuelve igual como ama de casa que como alta ejecutiva de una empresa.
Cuida igual a sus hijos que atiende los requerimientos de su jerarquía.
Del mismo modo se desempeña con habilidad y maestría en los quehaceres cotidianos que resuelve satisfactoriamente, como en los más enigmáticos cuestionamientos de la vida.
¡Qué decir de la mujer campesina, de la obrera, de la comerciante, de la artesana, de la emprendedora, de la artista, de la profesional, etc.; de aquella que, venciendo todos los obstáculos, se abre paso e irrumpe en todos los campos del quehacer intelectual y político para así servir a su comunidad y, consecuentemente, a su patria.
Es a esa mujer magnificente y tierna, a esa mujer sabia y dulce; a la mujer consejera y amiga; a ese ser sinónimo de espiritualidad, que se reviste de enorme paciencia y que multiplica su tiempo para cumplir con todas las obligaciones y exigencias que la vida y la sociedad le imponen; a ese ser angelical, a ese ser polifacético y sapiente, que no desmaya en su afán de transformar el mundo, a quien van dedicadas estas líneas como un sencillo y muy merecido homenaje de admiración y de cariño…
En fin, a ese maravilloso ser de la creación, dotado de un gran corazón, y capaz de engendrar vida en el planeta…
¡La mujer!.
Fabiola Carrera Alemán