Izquierda, poder y división social: una crítica al modelo político contemporáneo
Santiago Yépez Andrade cuestiona el modelo político de izquierda y lo relaciona con autoritarismo, división social, control institucional y crisis democrática

Yépez plantea que la democracia debe prevalecer sobre las ideologías políticas.
El poder, el odio y la división social, son los paradigmas y fundamentos que caracterizan a la denominada izquierda, la cual, bajo un disfraz politiquero y falso ideario, preconiza una supuesta justicia social, igualdad y defensa a los pobres, lo que ha ocasionado un grave perjuicio a los países y sociedades en que ha conquistado el poder político, utilizando medios fraudulentos, con el apoyo de dinero ilícito de la corrupción y el narcotráfico.
Críticas al populismo y al autoritarismo
Estos regímenes convertidos en satrapías autoritarias, han vulnerado el Estado de derecho, la división de poderes, asumiendo un absoluto control político de las instituciones, dividiendo a la sociedad, persiguiendo y destruyendo la propiedad privada, el libre emprendimiento, que es lo único que genera producción y riqueza para todos. Conculcan el derecho a la libre expresión, censurando a quienes no les son afines a sus protervos intereses y han perseguido con saña a ciudadanos de bien que son sus opositores.
La mal llamada izquierda representa y promueve el odio, la violencia y la anacrónica lucha de clases, empobreciendo a la población, a fin de hacerles personas dependientes, y cautivas, con el malévolo propósito de utilizarlas electoralmente.
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Esta nefasta corriente seudoideológica propugna, auspicia y defiende la mal denominada igualdad de género, el pernicioso feminismo, que considera al hombre como enemigo de la mujer y no su complemento, y que también defiende el aborto criminal y la aberrante practica de los cambios de sexo desde la niñez y la adolescencia, que causan graves traumas psicológicos a la juventud desde su temprana edad, promoviendo además la destrucción de la familia y sus valores. Estos demagogos populistas practican un mismo relato y narrativa que culpa a otros de sus fracasos, victimizándose cuando se les descubren sus delitos; y tienen el cinismo de ostentar una supuesta y falsa superioridad moral e intelectual.
La utilización de los términos izquierda y derecha en política es ya obsoleta,; distorsiona la verdad, pues solo existen personas decentes que buscan el bienestar, defienden la democracia; y sátrapas corruptos que destruyen a sus pueblos, a los que falsamente dicen defender.
Santiago Yépez Andrade