Hagan obras, pero bien hechas y no que generen más problemas
¿Cómo los moradores han permitido semejante barbaridad?
Casi al término del 2022, la Prefectura del Guayas acaba de “mejorar” un tramo de la vía La Aurora-Salitre, hasta el área cercana al recinto Los Lojas. Este pedazo de carretera puede ser fácilmente calificada como un gran monumento a lo que no se debe hacer.
El tramo vial tiene dos inmensos redondeles; el primero, diagonal a El Dorado, y el otro, muy cerca del recinto arriba mencionado. Los redondeles, principalmente el segundo, no cuentan con iluminación y, en el primero, esta es deficiente. No cuentan con señalización vertical ni horizontal. En el primer redondel están pintados los bordillos de colores, negro y amarillo tráfico, pintura que se usa para advertir peligro (del cual muchas personas desconocen su significación al estar acostumbrados a los semáforos), y letreros de Pare. En el segundo redondel no existe ni siquiera eso. Los conductores, en su paso por los redondeles, están a las expectativas de la primera oportunidad para salir “soplados”.
A ambos lados de la vía La Aurora-Salitre hay numerosas urbanizaciones, a cuyos moradores se les ha impedido la salida rápida, al habérseles ocurrido la idea de construir un parterre-jardinera que tienen un bordillo de 40 centímetros de altura y que termina en el segundo redondel (un parterre ubicado a lo largo de una vía es utilizado como barrera de protección y seguridad, pero este debe tener una altura entre calzada y parterre no más de 25 centímetros). Y es de gran utilidad, donde existen urbanizaciones en ambos lados y una a continuación de otra. Los taxirrutas y transportes públicos intercantonales tienen que dejar a los pasajeros al filo de la carretera. Anteriormente, lo hacían cerca de las casetas de entrada a las urbanizaciones. Ahora, el peatón tiene que pasar un carril, subir al parterre, pero el inconveniente es la altura de 40 centímetros, tornándose en un impedimento para adultos mayores, mujeres y niños.
Este equivocado diseño de construcción está dificultando y exponiendo la vida de estos moradores. Además, los costos de la transportación se han incrementado en un 100 %. Ningún taxista quiere prestar este servicio por no menos de $ 15; antes de la readecuación se pagaba $ 7. Ojalá en el futuro próximo se construyan pasos elevados.
Los fundamentos básicos para la construcción de una carretera son: acortar espacio y tiempo; beneficios económicos para los usuarios; menor impacto social. Ninguno de estos preceptos cumple esta. Se preguntaba un conductor de taxi: ¿Cómo los moradores han permitido semejante barbaridad?
César Antonio Jijón Sánchez