La gesta del 9 de Octubre
Cada uno de nosotros puede ser hoy mismo chispa del fuego permanente que se encendió en 1820
Esta magna fecha coloca a los hombres de hoy en el disparadero de su propia conciencia. Los que amamos el espíritu de esa transformación política debemos sentirnos como quienes la hicieron, perpetuamente ávidos, constantemente sedientos de nuevas epopeyas que rescaten a la patria, que hoy vive los tormentos de la peor inseguridad… donde solo falta el oprobio de la tiranía inscrita en el diario vivir de las lápidas de miles de ecuatorianos que van pereciendo en manos de la delincuencia. Los que creemos en la profundidad de esta magna fecha debemos vitalizar siempre el espíritu en la Fragua de Vulcano, en su palabra encendida, su temor derrotado, su grito crispado, su llanto contenido, su proclama exaltada, su coraje derramado. Cada uno de nosotros puede ser hoy mismo chispa del fuego permanente que se encendió en 1820 y que sigue crepitando por encima de las tempestades de odio que trataron de apagarla. Cada ecuatoriano puede y debe ser un nuevo héroe sencillo en la gran empresa común de construir una patria verdaderamente libre y soberana, donde la libertad sea una vivencia, la dignidad un derecho y la justicia una verdad.
Lic. Iván Vaca Pozo