La extorsión en Ecuador golpea con más fuerza a los pequeños comerciantes
La extorsión se ha convertido en una de las principales amenazas para los pequeños comerciantes en Ecuador. Se debe recuperar los barrios más afectados

La extorsión afecta a miles de pequeños comerciantes en distintos barrios del Ecuador.
La extorsión dejó de ser un delito más. En demasiados barrios del Ecuador se ha convertido en un impuesto criminal que decide quién puede abrir su tienda, vender un almuerzo o mantener vivo un pequeño negocio. Mientras el Estado reacciona con operativos y discursos, miles de familias siguen pagando por trabajar o cerrando sus puertas por miedo. Las cifras y los testimonios muestran que este delito se ha consolidado como una de las principales fuentes de ingresos de las bandas criminales.
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Es cierto que las extorsiones también golpean a urbanizaciones y empresas con mayor capacidad económica. Pero no todos resisten el mismo impacto. Un comerciante de un barrio popular no tiene abogados, seguridad privada ni margen para absorber pérdidas. Cuando paga una ‘vacuna’, sacrifica la comida de su familia; cuando no paga, arriesga su vida.
Los barrios populares enfrentan el avance de las mafias
Por eso la prioridad del Gobierno debería ser rescatar primero a quienes menos pueden defenderse. Recuperar los barrios populares no es solo una política de seguridad: es una decisión de justicia social y de supervivencia económica. Cada tienda que cierra fortalece el control de las mafias sobre el territorio. Cada comerciante protegido representa una victoria del Estado.
La lucha contra la extorsión no puede medirse únicamente por capturas. Debe medirse por la tranquilidad de quien vuelve a abrir su negocio sin miedo.
Manuel Torres H.