Escudo de las Américas: cooperación y seguridad frente al narcotráfico en Ecuador
El Escudo de las Américas plantea una estrategia de cooperación militar e inteligencia para enfrentar al narcotráfico y recuperar territorio en Ecuador

Imagen referencial. Narcotráfico en Ecuador.
Hace algún tiempo aprendí que hay personas con una extraordinaria capacidad para encontrar problemas donde sea: si llueve porque llueve, si no llueve porque no llueve, y si el Gobierno actúa o no, también. En Ecuador, donde la política a veces parece una competencia para ver quién anuncia primero la desgracia, tenemos verdaderos expertos: los profetas del desastre, siempre listos para explicar por qué nada va a funcionar.
Por eso resulta interesante ver lo que ocurre con el Escudo de las Américas. No hablamos solo de discursos o fotos, sino de operaciones, cooperación militar, inteligencia y resultados concretos. Cuando los hechos aparecen, los más pesimistas deben revisar sus argumentos.
El narcotráfico nunca fue un problema únicamente ecuatoriano, aunque durante años lo tratamos así. Mientras el crimen organizado cruzaba fronteras y movía recursos internacionalmente, pretendíamos responder con herramientas solo locales, como si el enemigo respetara límites territoriales o normas.
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Fiscalizar sin negar los avances
El Escudo de las Américas parte de una premisa clave: unir capacidades frente a un enemigo que ya trabaja unido. Destaca aquí la tecnología e inteligencia de Estados Unidos, combinada con el conocimiento territorial de nuestras Fuerzas Armadas. Una cosa es detectar una ruta y otra muy distinta tener la capacidad de intervenirla y golpear la logística criminal.
Los críticos dirán lo suyo, y en democracia nadie está obligado a aplaudir al Gobierno. Sin embargo, hay que distinguir entre fiscalizar y negar. Fiscalizar es exigir cuentas, normas y garantías; negar es desechar todo antes de ver los avances. Ecuador ha perdido años en disputas políticas mientras el crimen avanzaba. Necesitamos evaluaciones basadas en datos, inteligencia y recuperación del territorio.
Tampoco hay que cantar victoria antes de tiempo. El narcotráfico tiene dinero y capacidad de adaptación, pero tampoco debemos restar mérito a los avances por posturas políticas. La seguridad pertenece a los ciudadanos, no a un partido.
Dejemos que hablen los resultados, que trabajen los militares y se rindan cuentas. Quizá el mayor problema de los profetas del fracaso sea descubrir que las cosas sí pueden cambiar.
Francesco Aycart C.