¡Qué hacen en la educación!

El señor Lasso tiene la última palabra.

El desarrollo de una sociedad es el resultado, entre otros, del desarrollo de un buen sistema educativo, sabiendo que la educación es uno de los grandes pilares que sustentan las bases sólidas de un país. Aquí se generó una ola gigante que está devastando los pilares de la sociedad, permitiendo y aupando la delincuencia y el crimen organizado. De ahí parte la corrupción y pobreza, entre otras, y se aplica, principalmente el irrespeto a la institucionalidad. En esas circunstancias surge el irrespeto a los maestros, a los padres de familia, al adulto mayor, pervirtiendo más aún al sistema educativo, con ausencia de valores, como decía Benito Juárez: “Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”. Pronto se vieron los resultados del fracaso, el quemeimportismo y una justicia al servicio de intereses políticos; mediocridad, actos vandálicos y graves conflictos políticos. Esto lo palpamos día a día con gente inepta, políticos que han caído en grandes fosas delincuenciales, sentenciados o huyendo, y llevando a cuestas el botín económico para convertirse en exiliados. Nos ha quedado la pérdida de la dignidad política y una democracia que obedece a intereses de partidos políticos. El Ministerio de Educación poco o nada ha cambiado sus falsas normas y deberes. A la vista están los fraudes judiciales aplicando aquello de “que todo cambie para que nada cambie”. Nuestro país viaja en una barca sin rumbo y sin esperanzas de llegar a buen puerto. No podemos “mirar que pasen por nuestros balcones los féretros de la inmundicia política sin castigar a sus autores y cómplices”. El señor Lasso tiene la última palabra.

Michael Vicuña Botto