No deben desaparecer los institutos de diplomacia
El fortalecimiento de la formación diplomática es clave para garantizar un servicio exterior profesional y capaz de enfrentar los desafíos internacionales

La preparación de diplomáticos es fundamental para representar y defender los intereses del Ecuador en el mundo.
Es necesario fortalecer y mantener vigentes los institutos de diplomacia en el Ecuador. La Academia Diplomática Antonio José Quevedo Moscoso honra la memoria del destacado diplomático portovejense que fue ministro de Relaciones Exteriores en 1932.
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Institutos diplomáticos y formación especializada
La formación diplomática ecuatoriana tiene una larga trayectoria. En Quito se fundó la Escuela de Ciencias Internacionales de la Universidad Central en 1955 y, en Guayaquil, el Instituto de Ciencias Internacionales y Diplomacia de la Universidad de Guayaquil en 1958. Estas instituciones han formado profesionales capaces de representar al país como embajadores, cónsules y otros funcionarios del servicio exterior. También destaca la Escuela de Ciencias Internacionales José Peralta, adscrita al Instituto de Altos Estudios Nacionales.
Actualmente, los programas de diplomacia funcionan principalmente como estudios de posgrado y maestrías, pero enfrentan limitaciones presupuestarias que podrían afectar su continuidad. Esta situación contrasta con los artículos 68 y 69 de la Ley Orgánica del Servicio Exterior, que establecen que los diplomáticos deben ser graduados de universidades ecuatorianas.
Desafíos del servicio exterior en un mundo complejo
Por ello, se solicita al gobierno del presidente Daniel Noboa Azín garantizar el cumplimiento de esta normativa y fortalecer la profesionalización del servicio exterior. Los cargos diplomáticos deberían ser ocupados por profesionales con formación especializada en diplomacia y relaciones internacionales.
En un contexto internacional cada vez más complejo, marcado por desafíos migratorios, control fronterizo y movilidad humana, el Ecuador requiere personal altamente capacitado. Asimismo, el Derecho Internacional, mediante el principio de ius cogens y la Convención de Viena de 1969, establece normas fundamentales que los Estados deben respetar. Frente a estos retos, resulta indispensable contar con diplomáticos profesionales que fortalezcan la representación y la defensa de los intereses nacionales en el exterior.
José Arrobo Reyes