La crisis carcelaria en el Ecuador

  Cartas de lectores

La crisis carcelaria en el Ecuador

Ningún bravucón tendrá éxito, se requiere de talento humano especializado en problemáticas de PPL, sus familias y su entorno social. Ojalá me escuche el presidente Lasso

En la crisis carcelaria los muchos esfuerzos del presidente Lasso son insuficiente e inútiles; no han encontrado la verdadera solución de casi 40.000 reclusos en los diferentes centros carcelarios del país. ¿La solución? Sencilla. Las PPL, en su mayoría desorientadas psicológicamente, requieren trato especial, no nombrar en la SNAI o ministro de Interior al más bravucón de los militares o policías retirados; se trata de entender esa problemática social y humana desde el punto de vista psicológico. ¿Por qué no se dialoga con la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, pastores evangélicos y sectas religiosas, para que presten su contingente en los diferentes estamentos del Ministerio del Interior y la SNAI, asumiendo las direcciones de las cárceles, en especial de Guayaquil, Latacunga y Cuenca. En 1974, en pleno gobierno del Gral. Guillermo Rodríguez Lara, cuando un sacerdote (no recuerdo el nombre) dirigía la Penitenciaría, los reos o reclusos salían a trabajar a las fabricas del sector y regresaban a dormir a la Peni; nunca nadie se fue o se evadió. Son seres humanos como nosotros, pero con antecedentes penales. Encerrados son fieras, hay que rehabilitarlos, con guías preparados como verdaderos psicólogos y trabajadores sociales. Se necesita un sacerdote o pastor evangélico como director de la Peni, La Roca, Turi, Latacunga, etc.; no bravucones coroneles y policías retirados, únicos causantes de la masacres. Ningún bravucón tendrá éxito, se requiere de talento humano especializado en problemáticas de PPL, sus familias y su entorno social. Ojalá me escuche el presidente Lasso.

Dr. Stalin Loor Delgado