Somos corresponsables
Tenemos que aprender a recobrar y a mantener la calma
Al igual que no es el trabajo lo que envilece, sino la ociosidad; también la pausa reflexiva suele desenredar todos los nudos, que los diversos caminos suelen ofrecernos.
Las prisas no son buenas para nada, ni para nadie.
Tenemos que aprender a recobrar y a mantener la calma, a entrarse en uno mismo para poder activar el gusto por vivir; a ser para los demás como para sí, volviendo a poner todo en su justo lugar, que es lo que hace nacer el optimismo.
No olvidemos, pues, que todos somos corresponsables los unos de los otros, lo que nos exige invertir en un planeta saludable para obtener alimentos beneficiosos.
Víctor Corcoba