Concienticemos nuestra labor social
Más importante es la calidad de alimentación que se ofrece que la ‘selfie’ realizando el acto.
En la colonia gatuna donde practico mi voluntariado existen gatos bebés, jóvenes y adultos. Al alimentarlos suceden dos escenarios: a) los gatos adultos se retiran para que los menores se alimenten, y una vez que ellos se han alimentado y alejado de las bandejas de croquetas, se acercan a comer; b) todos comen al mismo tiempo cuando se avecina lluvia. El primer escenario muestra la consideración de los adultos hacia los menores por la importancia de alimentarse a edad temprana y por lo difícil que es conseguir comida para un gato comunitario. La noble acción felina, difícilmente repetida por la ambición y egoísmo de algunos humanos, es destrozada cuando personas sin conciencia les ofrecen comida cuyo aspecto y olor denotan que está dañada; o un mix milagroso, compuesto de colada de plátano, pan, pepas, sardina y atún, todo servido en un solo plato, el cual es una bomba para el estómago de los gatos, que provoca diarrea, deshidratación y muerte. Alimentar no es igual a llenarles el estómago. La Biblia en Mateo 7:9-11 dice: “Nadie le da a su hijo una piedra si él le pide pan. Ni le da una serpiente, si le pide un pescado. Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan”. Más importante es la calidad de alimentación que se ofrece que la ‘selfie’ realizando el acto.
Marysol del Castillo