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Diario Expreso Ecuador

La compra de medicamentos debe ir acompañada de una política integral de salud

La transparencia en la compra de fármacos debe complementarse con prevención de enfermedades y combate a los medicamentos falsificados

El acceso a medicamentos es solo una parte de una política sanitaria integral.

El acceso a medicamentos es solo una parte de una política sanitaria integral.Canva

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Hace bien el Gobierno en negociar directamente, de país a país, la compra de medicamentos, insumos y demás necesidades hospitalarias. Ojalá estos procesos se desarrollen con total transparencia y los productos lleguen oportunamente a quienes los necesitan. Evitar la intermediación, frecuentemente asociada con sobreprecios, retrasos e ineficiencias, es un aspecto positivo.

La compra directa de medicamentos y sus beneficios

Al tratarse en gran medida de medicamentos genéricos, es indispensable que cumplan estrictamente con los estándares internacionales de calidad, seguridad, eficacia y bioequivalencia, garantizando tratamientos confiables para los pacientes.

Sin embargo, la salud pública no se limita al abastecimiento de medicamentos. Contar con fármacos es una necesidad básica, pero no constituye por sí sola una política integral. La verdadera salud pública requiere fortalecer la atención primaria, prevenir enfermedades, ampliar la vacunación, mejorar la nutrición, el acceso al agua potable y saneamiento, promover la educación para la salud y garantizar servicios oportunos y de calidad.

Los medicamentos son parte de la solución, pero la salud de un país depende también de políticas sostenidas que enfrenten las causas de la enfermedad. Un sistema sanitario moderno debe medirse por las enfermedades que previene, las vidas que protege y la calidad de vida que garantiza.

  1. La salud pública exige una visión de Estado de largo plazo, donde la transparencia, la eficiencia y la prevención sean pilares fundamentales.

Asimismo, resulta indispensable fortalecer los controles y prohibir la comercialización de medicamentos, especialmente productos naturales y suplementos, en establecimientos no autorizados y sin supervisión sanitaria.

Los recientes hallazgos de productos falsificados, adulterados o de procedencia desconocida evidencian un riesgo real para la población. Los medicamentos no son bienes de consumo ordinario; su almacenamiento, transporte y expendio deben cumplir estrictas normas técnicas.

La lucha contra la falsificación de medicamentos debe convertirse en una prioridad de salud pública, acompañada de mayores controles, sanciones ejemplares y campañas de educación ciudadana que promuevan la compra exclusiva en establecimientos autorizados.

Antonio Martínez

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