Cartas de lectores | La educación en la segunda mitad del siglo XX

¿Y el Ministerio de Educación? Parece inexistente

Siempre se ha dicho que recordar es volver a vivir momentos felices, y es muy cierto.

Cómo no recordar nuestras escuelas fiscales, donde el maestro enseñaba ciencia y también era ejemplo de responsabilidad y respeto mutuo, talento y virtud. Su palabra era ley, formando personalidades serias, cívicas y amantes del conocimiento y de la patria.

Cómo no evocar sus rostros adustos pero amables, que demostraban sinceridad y honestidad.

El maestro orientaba y conducía saberes con claridad, sin intrigas ni dobles sentidos. De su mano surgieron ciudadanos honestos, leales a su patria y familia.

La escuela era un oasis de saber, cariño y sentimientos hacia su bandera, escudo e himno.

Recordemos su profesionalismo, nacido en los normales de nuestra República, hoy desaparecidos por quienes no valoran la cultura. Eran los Juan Montalvo Fiallos, distinguidos en todas las ciudades.

Hoy añoramos su existencia en un sistema carente de calor humano. Los maestros actuales son pocos y limitados a ser profesores.

¿Y el Ministerio de Educación? Parece inexistente. ¿Qué hace por recuperar la calidad docente y formar profesionales capaces de llenar los vacíos dejados por los maestros de ayer?

Señor presidente, usted tiene la palabra.

Michael Vicuña Botto