Cartas de lectores | Catálogo de los sobreprecios y el derroche
Este catálogo refleja sobreprecio y derroche, junto a sobornos comprobados del expresidente prófugo y sus colaboradores
Han transcurrido más de ocho años desde que terminó la década perdida y el tiempo ha ido relegando al olvido los grandes abusos de esta administración, por lo que es oportuno recordarlos.
Refinería del Pacífico: explanada de 700 hectáreas ejecutada en la provincia de Manabí a un costo de $ 1.500 millones, sin utilidad y abandonada.
Reconstrucción de Manabí: los $ 3.500 millones recaudados por la contribución de todos los ecuatorianos para obras de infraestructura, salud y vivienda no se ejecutaron; solo destacan los hospitales de Manta, Bahía de Caráquez y Pedernales por $ 97,98 millones. Del resto del dinero se hicieron obras menores y se utilizaron recursos en un proyecto vial no contemplado que motivó un juicio por peculado.
Poliducto Pascuales-Cuenca: inició con un presupuesto de $ 272 millones, contrato firmado en $ 370 millones y finalizó en $ 497 millones; se añadieron $ 126 millones para corregir fallas, alcanzando un costo final de $ 623 millones. La obra presenta desplazamientos, agrietamientos y colapso de muros, obligando a abandonar varios tanques y movilizar dos esferas de gas.
Coca Codo Sinclair: proyecto con potencia original de 859 MW, aumentada a 1500 MW por decisión política, sin embalse y dependiente de precipitaciones, con un costo de $ 3.300 millones. Produce normalmente entre 700 y 800 MW y ocasionalmente supera 1.100 MW, mostrando que el incremento de potencia generó sobreprecio.
Ruta Collas: camino de 9 km al nuevo aeropuerto de Quito con puente de 320 m a $7 0 millones; se cambió por una vía de 11,7 km con tramo sinuoso y puente de 150 m, aumentando el costo a $ 198 millones.
Este catálogo refleja sobreprecio y derroche, junto a sobornos comprobados del expresidente prófugo y sus colaboradores. La apatía de autoridades y la indiferencia ciudadana para recuperar recursos y sancionar responsables sugieren que frases como “si hace obra, que lleve nomás” o “si roban, roben bien” son válidas en nuestra sociedad.
Alfredo Sánchez Núñez