Cartas de lectores | Carta abierta de urgencia al presidente de la República

Se espera que, al leer esta carta, rectifique de manera inmediata, por el bien de los niños y jóvenes de nuestra patria

Usted, en forma pública, quiere demostrar que sus enemigos políticos son los correístas; sin embargo, es todo lo contrario. En la práctica se demuestra que todo es falso. En lo educativo, que es la base fundamental para que un país pueda progresar y alcanzar las metas propuestas, la situación es completamente opuesta: la preparación en el primer y segundo nivel educativo está bajo cero. Para demostrarlo concretamente, en días pasados le pregunté a un reciente bachiller, quien me dijo que su especialidad era Matemática, la raíz cuadrada de ochenta y uno, y me contestó que no sabía; además, me preguntó qué era la raíz cuadrada. A otro estudiante le pregunté cuántas clases de tilde existen y me respondió que no lo sabía. Esto demuestra el nivel de bachilleres que estamos formando; jamás serán buenos profesionales. La razón principal es que se sigue aplicando la misma ley de Correa, la llamada Ley de la Niñez, que establece que al niño no se le puede ni alzar la voz. Es decir, en el aula, ellos mandan. Asimismo, matrículas y nombramientos deberían gestionarse directamente en cada establecimiento educativo y no a través de distritos, que tanto daño han hecho a la preparación de los futuros hombres y mujeres que dirigirán el país. Como complemento, se deberían designar conserjes; actualmente, los maestros tienen que limpiar los establecimientos educativos. Y los fondos de los bares escolares deberían destinarse a la escuela o colegio y no a los distritos.

La salud es otro grave problema para el pueblo: no hay medicinas, no existen médicos especialistas y los instrumentos médicos están dañados. Por ejemplo, el hospital del IESS Federico Bolaños, de Milagro, está en crisis y los únicos perjudicados son los afiliados.

Usted expone que está otorgando becas para el tercer nivel y se siente complacido, pero esto no servirá de nada si los cimientos educativos no son sólidos, y esto es lo esencial.

Se espera que, al leer esta carta, rectifique de manera inmediata, por el bien de los niños y jóvenes de nuestra patria.

Gualberto Arias Bonilla