Otra vez la misma historia
El pedido de aumento del pasaje de los buses urbanos revive las críticas por el deficiente servicio del transporte público.

Usuarios denuncian malas prácticas y falta de mejoras pese a reiteradas promesas del sector transportista.
Somos repetitivos en todo. En la capital paralizaron el transporte público los eternos dirigentes de los transportistas, quienes solicitan incrementar el pasaje a 0,40; 0,50 o 0,60 centavos de dólar. Ya le echaron la culpa al gobierno de turno, cuando este problema, sin solución desde hace años, es responsabilidad de los municipios de cada ciudad. En Guayaquil, los dirigentes de la transportación buscan lo mismo: aumentar el pasaje a las cifras planteadas en la capital. La misma cantaleta y demagogia de siempre: “que van a mejorar el servicio”, “que las unidades serán nuevas y con aire acondicionado”, “que se respetarán los paraderos”, “que se atenderá a adultos mayores, discapacitados y mujeres embarazadas”, y “que se respetarán los asientos amarillos”. Promesas repetidas como las de los políticos en campaña.
Usuarios cuestionan calidad del servicio y falta de control
Desde que tengo uso de razón utilizo transporte público para mis actividades diarias: choferes de mal humor, radios a todo volumen y conductores que recogen o dejan pasajeros donde les da la gana, incluso en media calle. Me ha pasado estar esperando y pasa una unidad casi vacía que no para porque el conductor va retrasado a marcar tarjeta, o ver buses llenos que no recogen pasajeros por razones que desconozco. No estaría de más un curso de relaciones humanas para ciertos conductores. No todos son iguales, pero sí hay choferes patanes y malcriados. Todo puede corregirse con voluntad y deseo de hacer bien las cosas. No todos están de acuerdo con el aumento del pasaje, hay que llegar a un consenso.
Roberto Flores