El alcalde que la ciudad necesita: los retos de una nueva gestión municipal en Ecuador
Transparencia, diálogo, empleo y soluciones sociales aparecen como las principales demandas para la próxima administración municipal

Las elecciones municipales abren el debate sobre el perfil de las autoridades que requiere la ciudadanía.
Ya se escuchan los llamados a una nueva elección, los partidos políticos entran en calor y como siempre comenzamos a ver y escuchar promesas que van y vienen, y uno que otro insulto que es la sazón de toda contienda electoral. Lamentablemente no todos podemos ser candidatos, porque así lo decidió un pequeño grupo que haciendo alarde de poder hicieron a un lado el art. 61 de la Constitución que bien claro dice: Los ecuatorianos y ecuatorianas gozan de los siguientes derechos: 1. Elegir y ser elegidos.
Política
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La constitución nunca ordenó ni solicitó al CNE que imponga la norma de tener un movimiento o partido legalizado político para poder participar, y esta es la razón por la que muchos y buenos ciudadanos no pueden participar. Ahora bien, pisoteada la Constitución y ya obligados a votar por los de siempre, pongo a consideración el alcalde que yo quiero para mi ciudad: 1. Un alcalde que en el problema de los informales busque solución y no represión, sin olvidar que la misma Constitución garantiza el derecho al trabajo. 2. Un alcalde que cultivando su honestidad no le tiemble la mano cuando tenga que licitar una obra, pero en audiencia pública y con la participación de todos los profesionales, no solo con sus agnados, cognados y/o los de siempre.
Menos sanciones y más diálogo con los ciudadanos
3. Un alcalde que antes de sancionar por incumplimiento de una ordenanza, primero dé a conocer a la ciudadanía las ordenanzas y sus debidas sanciones. 4. Un alcalde que, así como piensa en el turismo, piensa también en algo de humanismo. Es decir que ordene a las fundaciones que patrocina no solo urbanizar sino también crear espacios donde los ancianos indigentes que pululan por la ciudad tengan donde reposar sus huesos, pues esto también afecta al turismo. 5.Un alcalde que entienda que el desarrollo de un pueblo no solo se ve en la modernidad de la urbe sino también en la felicidad de su gente, y eso solo se logra cuando hay empleo, cuando antes de ejecutar una represión hay diálogo y solución.
En fin, se me quedan muchas cosas por decir, pero ojalá sirvan de algo para quien en realidad quiera o desee ser el alcalde que queremos, o que al menos yo quiero para mi ciudad
Juan Francisco Idrovo M.