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Diario Expreso Ecuador

Los votantes brasileños han cambiado de opinión

El ascenso de la derecha en Brasil pone en aprietos a Lula da Silva, pues Flávio Bolsonaro lidera los resultados en medio de un cambio demográfico y político

Para la segunda vuelta del 25 de octubre, Bolsonaro figura como favorito. Desde 1989, ningún candidato que haya liderado la primera vuelta ha perdido en el balotaje.

Para la segunda vuelta del 25 de octubre, Bolsonaro figura como favorito. Desde 1989, ningún candidato que haya liderado la primera vuelta ha perdido en el balotaje.Archivo Expreso

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Los brasileños se despertaron el lunes ante un nuevo panorama político. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (actualmente bajo arresto domiciliario por intentar anular los comicios anteriores), obtuvo el 47% de los votos en la primera vuelta presidencial, superando el 45% del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Brasil parece sumarse a la lista de países que viran a la derecha.

Este resultado no refleja del todo la magnitud del giro conservador. El Partido Liberal (PL), de extrema derecha, ganó cinco gobernaciones por mayoría absoluta y logró victorias en San Pablo y Goiás. Ocupará 28 de los 81 escaños del Senado, convirtiéndose en la mayor bancada desde 1988. En San Pablo, el exministro Fernando Haddad perdió en primera vuelta, mientras que en Río de Janeiro el candidato del PL rozó una victoria rotunda.

Para la segunda vuelta del 25 de octubre, Bolsonaro figura como favorito. Desde 1989, ningún candidato que haya liderado la primera vuelta ha perdido en el balotaje. Lula aún podría acortar distancias, pero no tiene margen de error.

La demografía explica parte de este fenómeno: la edad mediana pasó de 29 años en 2010 a 36 en la actualidad. Con mayor prosperidad que cuando el PT asumió en 2002 y con un electorado evangélico que supera el 25%, la delincuencia se convirtió en la mayor preocupación, priorizando el orden público sobre la redistribución. El PT no logró adaptar su mensaje, presentó a un candidato de 80 años sin plan de sucesión claro y mantuvo una campaña tradicional frente al dominio digital de la derecha.

Las instituciones no pueden salvar por sí solas a los partidos políticos

Asimismo, la derecha nacionalizó la política local y capitalizó el rechazo al Tribunal Supremo, percibido por muchos como favorable a la izquierda tras liderar la causa contra Bolsonaro. Los votantes de candidaturas menores y la alta abstención benefician el escenario de Flávio Bolsonaro. Para remontar, la campaña de Lula debe señalar el impacto de las políticas impulsadas por la familia Bolsonaro, alineadas con Donald Trump, abordando la soberanía nacional. Además, Lula debería comprometerse a un solo mandato, fortalecer la seguridad pública contra el crimen organizado y responder a las demandas del electorado evangélico y de los trabajadores de plataformas.

El contexto brasileño se enmarca en una tendencia regional de victorias conservadoras impulsadas por demandas de seguridad y costo de vida, como se observó en Argentina, Honduras, Chile, Perú y Colombia. La experiencia internacional demuestra que derrocar proyectos antiliberales exige respuestas efectivas a las necesidades cotidianas del electorado, más allá de la defensa institucional.

Las instituciones no pueden salvar por sí solas a los partidos políticos si estos no conectan con las prioridades de la ciudadanía. Para que el PT recupere terreno firme, requerirá mucho más que una victoria ajustada el 25 de octubre; necesitará renovar su liderazgo y adaptarse al nuevo perfil demográfico y social del país.

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