SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

La batalla (anti)cultural

La censura se ha ampliado al arte, controlando exposiciones, la música, programas de televisión e incluso aprobando leyes estatales

La representación visual del choque de cosmovisiones entre los sectores ortodoxos y las corrientes progresistas modernas

La representación visual del choque de cosmovisiones entre los sectores ortodoxos y las corrientes progresistas modernasInteligencia Artificial

Creado:

Actualizado:

En 1991, el sociólogo norteamericano James Davidson Hunter, en su libro “Guerras Culturales: la lucha por definir a los Estados Unidos”, propuso que la sociedad se dividía por un choque de cosmovisiones entre uno ortodoxo, sustentado en una autoridad externa y moral trascendente y otro progresista, enfocado en una moral flexible, sujeta a la modernidad, la racionalidad y el contexto social.

En la actualidad significaría que grupos conservadores y progresistas se enfrentan en ámbitos como la familia, la sexualidad, la moral, la religión, el arte, la educación, la legislación, el medio ambiente y la política, entre otros, para establecer estándares sobre qué es aceptable y qué no.

Teóricos de la ultraderecha latinoamericana (eufemísticamente autodenominados “libertarios”), como el argentino Agustín Laje, define a la batalla cultural como “los cambios que acontecen en el nivel de lo simbólico, de las costumbres, los valores, las tradiciones, las normas, los lenguajes, las ideologías”, por lo que es necesario triunfar en ella para luego triunfar en la batalla política.

En la práctica, ha significado una amplia persecución a las ideas, consistente en eliminar cualquier política que huela a progresismo o a igualdad de derechos, como en Argentina, o ir más allá como en los Estados Unidos de Donald Trump con una abierta censura cultural y caza de brujas como en la peor época del McCarthysmo, que ha implicado prohibir libros de autores como García Márquez, Isabel Allende, Stephen King, Toni Morrison, Maya Angelou, entre otros.

La visión de la ultraderecha latinoamericana

También se ha ampliado la censura en el arte, controlando exposiciones en museos y galerías, en la música, en programas de televisión, e incluso con la aprobación de leyes estatales que limitan la enseñanza en temas supuestamente “controvertidos”, como afirmó un vocero de la Casa Blanca. “Desde el primer día, el presidente Trump ha dejado claro que “no hay lugar para una ideología antiestadounidense peligrosa en nuestro gobierno y nuestras instituciones”, lo que sea que eso pueda, racionalmente, significar.

tracking