El sector externo: más sombras que luces
El sector externo privado sigue sólido, pero tarde o temprano demandará más dólares de los que genera. Debemos encender otros motores

La balanza comercial de Ecuador enfrenta nuevos desafíos ante el crecimiento de las importaciones y la menor contribución del sector petrolero.
Los pesos de la balanza comercial no petrolera van cambiando. Se nos han ido juntado algunos elementos en contra del buen comportamiento reciente. El superávit no petrolero, que un año atrás superaba los USD 3.000 millones, se redujo en el primer semestre de 2026 a menos de 2.000 millones. Las expectativas de mejora en precios del cacao, con lo cual compensaría el auge de las importaciones, no son para nada alentadoras. En cambio, los buenos precios de la minería han logrado equilibrar las exportaciones no petroleras y terminan creciendo 1 % con relación al mismo período del año anterior, pero no alcanza. Por el lado de las importaciones no petroleras, estas van a otro ritmo. Expresadas en dólares han tenido un crecimiento del 12 % y son la razón fundamental del menor aporte de recursos desde el sector externo. En volumen, las ventas externas subieron 4 %, pero quedaron a la mitad del ritmo de las compras. El único alivio: el mayor ingreso de bienes de capital y materias primas podrían sostener la inversión futura.
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El petróleo tampoco logra sostener la balanza
En el terreno petrolero las cosas no van mejor. El superávit se redujo a menos de la tercera parte en un año. Exportamos menos barriles, aunque más caros, y las importaciones de derivados -más caras aún- borran cualquier ganancia. Estamos exportando 8,2 % menos en barriles con un precio 24 % mayor que un año atrás, lo que nos generó apenas USD 600 millones adicionales por exportación. El gran pero es que las importaciones de derivados, más caras y crecientes, borran cualquier ganancia del crudo. Estamos importando apenas 3 % más de barriles de derivados, pero a un precio 32 % mayor. En este semestre se ha incrementado en USD 1.200 millones la importación de derivados.
Al observar la totalidad de los productos exportados, hay al menos cinco que al finalizar el año superarán la barrera de los USD 2.000 millones de exportación: camarón, con algo de dificultad por el comportamiento del precio, da pelea por mantener su primer lugar arriba de petróleo. Minería con claridad desplaza a banano a un cuarto lugar. Si se juntan atún, pescado y enlatados, al finalizar el año superarán a cacao y elaborados, que han visto mejorar levemente sus precios, pero su caída de 14 % en volumen exportado y 50 % en precio, alejan bruscamente a la pepa de oro de su mejor año, ocurrido en 2025.
Más exportaciones, pero con mayor valor agregado
Existe potencial de seguir creciendo en exportaciones con la abundante oferta que dispone el país en la ruta de aprovechar los acuerdos comerciales, sin embargo, para que productos como madera, manufacturas de metal, fruta y otros superen los USD 1.000 millones de exportación, se necesitan algunos años y esperemos que a la par vayan surgiendo otras iniciativas con mucho valor agregado o componentes tecnológicos que permitan grandes crecimientos en tiempos cortos.
El sector externo, que un año atrás fue motor de liquidez y parte del discurso oficial, hoy exige nuevos pilares. El sector externo privado sigue sólido, pero tarde o temprano demandará más dólares de los que genera. Antes de que llegue ese momento, debemos encender otros motores. El país necesita ampliar producción petrolera, asegurar refinación eficiente y, sobre todo, diversificar con minería, energía y recursos externos.