En busca de apalancamiento
El país analiza si su modelo económico actual permite crecer o si requiere nuevas reformas en sectores estratégicos, empleo e inversión para impulsar desarrollo

El crecimiento económico requiere nuevas palancas que permitan a Ecuador superar sus limitaciones estructurales.
Cuando una empresa arranca, identifica un nivel de capital inicial para emprender sus actividades. Muy pronto descubre que ese capital encuentra un techo rápido y se vuelve necesario buscar nuevas fuentes de recursos. Primero aparecen los proveedores, que ayudan a equilibrar los plazos de cobro de las ventas propias. Luego llega el concepto de apalancamiento: acudir a una institución financiera para obtener recursos a plazos más amplios y a un costo inferior al que la empresa es capaz de generar. Es una palanca porque permite avanzar más rápido y alcanzar metas más elevadas. Lo crítico es entender adecuadamente este apalancamiento y no abusar de él, porque un exceso puede poner en riesgo la continuidad del negocio.
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Como país hemos llegado al punto en que empezamos a cuestionarnos si la estabilidad que nos brindó la dolarización es hoy un lastre para el crecimiento. Es una pregunta que se vuelve común escuchar. Una primera respuesta es que si eso fuera así, es preferible crecer lento que vivir sin control monetario y fiscal, que ha sido nuestro mal congénito.
Lo que necesitamos es encontrar las palancas adecuadas para resolver los problemas estructurales, ampliamente diagnosticados, que seguimos sin solventar.
De la estabilidad monetaria al desafío del desarrollo
De uno de ellos estamos casi fuera de problema y es el subsidio de los combustibles, al cual podríamos achacar buena parte del endeudamiento público por la inacción de décadas. La reciente subida brusca del precio del crudo y derivados evidenció que el modelo de importar todo y no refinar localmente atenta contra precios liberalizados que no podrán ser sostenidos como negocio al pesar más lo político y su deseo de ‘evitar’ elevados precios para la población. Hay que definir un plan para bajar el actual 85 % de necesidad de importar lo que consumimos localmente en diésel y gasolinas.
Las palancas que necesitamos conseguir para avanzar más rápido en despertar la economía y que esta crezca más que la población tienen que ver con algunos temas:
Cambiar la definición de sectores estratégicos para que no sean privativos del Estado. Evaluar si se los libera, aunque sea de forma temporal, hasta lograr un crecimiento sostenido sobre el 4 % en la economía. No es lógico comprarle energía al privado colombiano y limitarlo en nuestro país. No hace sentido tener reservas petroleras y ver caer la producción, entre otras cosas porque el Estado requiere fondos y no permite reinversión adecuada de la empresa estatal.
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Como país mantenemos un marco legal rígido que condena a la informalidad a más del 65 % de la población económicamente activa. Nos cuesta entender que el mundo está girando a contratos flexibles, teletrabajo y economía digital. Quizás un régimen laboral paralelo flexible que no afecte al que hoy tiene empleo formal.
Sabemos que la inseguridad es un impuesto invisible que afecta la operación normal de pequeñas y medianas empresas y que tomará tiempo ir solucionándolo, pero empleo y crecimiento deben estar dentro de la ecuación que busque solucionarlo.
El apalancamiento no es un lujo, es una necesidad. Así como las empresas lo usan para crecer, Ecuador debe encontrar sus palancas para dejar atrás el estancamiento. La dolarización nos dio estabilidad, ahora necesitamos las palancas que nos den velocidad.