Urdesa despide a su minimarket de 58 años con añoranzas y abrazos
Propietarios explican que cierran porque “van a descansar”. Decenas de exmoradores y actuales vecinos se reencontraron Compartieron anécdotas

Negocio. Este 28 de febrero fue un día en el que los urdesinos, los que se fueron y los que aún quedan, decidieron pasar por el negocio para despedirse de sus amigos.
Una despedida marcada por un torbellino de emociones. Corría el año 1966 y en Lomas de Urdesa se abrió un minimárket que transformó al vecindario, en la Sexta y avenida del Rotarismo. La propuesta fue innovadora, pues además de ofrecer productos de primera necesidad, se oían canciones gracias a clásicos discos de vinilo, y sus dueños preparaban algunos platillos. Del barrio para el barrio.
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Ese calor familiar abrazó a los urdesinos desde entonces; pero este 28 de febrero, tras 58 años de existencia, el local cerró sus puertas. ¿La razón? Sus dueños concordaron en que ya llegó el momento de descansar. Son tres hermanos (uno tiene 88 años) y un cuñado que persistieron con el negocio.
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Establecimiento
Helen Feijoo, una de las personas propietarias, no asimilaba el decir adiós, pero lució emocionada al ver cómo llegaban los amigos que hizo, así como antiguos vecinos, al minimárket, que se convirtió en punto de encuentro en este sector del norte. Los abrazos, sonrisas, y frases como “Te acuerdas cuando...” o “¡Cómo has pasado!” formaron parte del momento.
“Ya somos personas mayores y gracias a este negocio se educaron todos mis sobrinos; tienen su profesión y nadie quiere hacerse cargo del negocio... Aquí vinieron León Febres-Cordero, Andrés Gómez, futbolistas y mucha gente que, con la llegada de Samborondón, se fueron”, contó Feijoo, al revelar que en la pandemia les tocó hacer entregas a domicilio. Les fue bien.

Fueron casi seis décadas de existencia de esta icónica tienda de la ciudadela.
Sin embargo, la llegada de los supermercados causó un descenso en sus ventas. La familia continuó y pusieron más énfasis en la atención al público. “Nos vamos en buen tiempo”, acotó.
Charber Feijoo, su hermano y también coleccionista, explicó que empezó a trabajar en el lugar cuando tenía 14 años. En mayo cumplirá 72 y cerrar la puerta no le significa tristeza. A él le da mucha alegría ver que ahí formó amistad con los residentes.
“Recuerdo tantos casos, pero hay una anécdota particular: la de un niño de seis años, hijo de un buen amigo, que se acercaba a la caja y se cogía un chocolate o chupete, pero el papá regresaba a pagar”.
Señaló que durante los 60, 70 y 80 no fueron víctimas de la delincuencia, pero en los 90 sufrieron su primer asalto. El último ocurrió en 2010. “Nos tiraron al piso”, rememoró.
Diego Arcos fue uno de los urdesinos más nostálgicos al saber del cierre del lugar, en cuyas paredes colgaban, hasta este 28 de febrero, afiches de The Beatles o el legendario Elvis Presley. Arcos recordó que “todo el mundo iba allí”, pues al ser un negocio familiar, todos los vecinos se sentían como en una verdadera familia.
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Novedad. Aún se conservaban discos de vinilo.
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“Yo nací y crecí en Urdesa y al entrar sentías amor. Una vez llevé a beisbolistas, pues en el sitio vendían unas empanadas y pastelitos por los que aún me preguntan”, narró el también periodista, quien se mostró entusiasmado debido a que en esa época también había en el lugar equipos tecnológicos.
Pero hoy, más que una despedida, fue un momento para unir al barrio. Al conocer el adiós, muchos decidieron regresar, incluso algunos de las urbanizaciones de las afueras de Guayaquil. Ya ahí, se bajaron de sus autos y ‘llovieron’ los abrazos, sonrisas y demás muestras de cariño a sus amigos, sus ‘familiares’, como lo recalcaron.
Douglas Bastidas fue uno de ellos. Evocó su paso por la agrupación musical Tranzas y con risas recordó cuando sus compañeros hacían una pausa a sus largas jornadas de grabación para ir a la tienda. “Es impresionante que haya durado tanto, más de 50 años. Los voy a extrañar mucho”.
A las 18:00 de este 28 de febrero se tenía previsto el cierre del local. La familia adelantó que un ciudadano oriundo de la provincia de El Oro adecuará el lugar para que allí desde ahora funcione una cafetería. Esta mantendrá el nombre de Las Lomas.
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