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Diario Expreso Ecuador

Moradores del Guasmo marchan contra expropiaciones por el Quinto Puente

Denuncian compensaciones inferiores al valor de sus inmuebles. Temen perder el patrimonio familiar. Piden una tasación independiente

Los afectados recorrieron la avenida Cacique Tomalá, sur de Guayaquil

Los afectados recorrieron la avenida Cacique Tomalá, sur de GuayaquilGerardo Menoscal

Flor Layedra
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Decenas de ciudadanos marcharon en rechazo a la expropiación de sus viviendas para la construcción de la vía de acceso al Viaducto Sur, también conocido como Quinto Puente. A la movilización, desarrollada en la avenida Cacique Tomalá, también se sumaron conductores a bordo de sus vehículos.

Los reclamos llegaron hasta Blasti S. A.

Desde las 10:30, la avenida Cacique Tomalá se llenó del sonido de bocinas. Los automovilistas acompañaron las consignas de los afectados, que repetían: “No a la expropiación”.

La manifestación partió desde la calle Domingo Comín. Los moradores avanzaron hasta los exteriores de la empresa Blasti S. A., firma vinculada a la familia del presidente Daniel Noboa, donde está previsto que inicie el tramo 1A del Quinto Puente.

La protesta fue encabezada por habitantes que portaban grandes pancartas con mensajes dirigidos al proceso de expropiación. En ellas se leía: “¿Por qué los terrenos de los Noboa valen cinco veces más que los nuestros? Sin justo precio, es confiscación”.

A la altura del Hospital del Guasmo, varias tricimotos se incorporaron a la caravana. Sus conductores respaldaron la protesta haciendo sonar constantemente sus bocinas.

Denuncian pagos insuficientes por sus viviendas

Entre los manifestantes predominó el reclamo por los montos que, según afirman, les han ofrecido como compensación por sus viviendas. Los afectados sostienen que los valores no reflejan la inversión realizada durante décadas ni las condiciones actuales de los inmuebles.

Isaac León, quien tiene familiares entre los propietarios afectados, cuestionó que las autoridades solo reconozcan el valor del terreno y no el de las construcciones levantadas con años de esfuerzo. Según relató, a una vivienda de tres pisos, en la que asegura se han invertido alrededor de 45.000 dólares, le habrían ofrecido apenas 4.000 dólares como indemnización.

El joven también expresó su preocupación por la incertidumbre que enfrentan las familias ante una eventual expropiación. Señaló que, además de perder el patrimonio construido por generaciones, muchos habitantes no cuentan con una alternativa habitacional a la que puedan trasladarse.

Un reclamo similar planteó Teddy Cortés, de 61 años, quien aseguró que le ofrecieron 15.000 dólares por una casa de dos pisos y 150 metros cuadrados. Según dijo, el monto no cubriría ni el costo de la losa de la vivienda, por lo que se negó a firmar los documentos presentados por los funcionarios.

Cortés sostuvo que los moradores han solicitado una valoración técnica independiente para determinar el precio real de los inmuebles. Además, denunció que las visitas frecuentes de representantes estatales y los rumores sobre posibles demoliciones han generado temor y afectaciones emocionales entre varios vecinos del sector.

Por su parte, Gilda Vega, de 72 años, afirmó que la propuesta planteada por las autoridades la dejaría sin posibilidades económicas para acceder a una nueva vivienda. La adulta mayor explicó que, según la información recibida, el dinero entregado por la expropiación serviría como entrada para una casa de mayor valor, cuyo saldo debería financiarse mediante cuotas mensuales.

Sin embargo, aseguró que eso les generaría una deuda imposible de asumir. El dinero que el Ministerio de Infraestructura y Tecnología tiene previsto entregarles serviría como entrada para una vivienda valorada en 78.000 dólares, dijeron los afectados, pero “no tenemos dinero para algo así”, expresó Vega.

Piden revisar el trazado de la obra

Los moradores también insistieron en que no se oponen a la construcción del Quinto Puente, sino al trazado escogido para la obra. Varios de ellos pidieron que se retome una alternativa anterior que, aseguran, evitaría el desplazamiento de cientos de familias asentadas desde hace más de cuatro décadas en la zona.

Pasadas las 11:30, varios policías llegaron en patrullas y motocicletas hasta el punto de concentración para evitar que los manifestantes bloquearan el ingreso de tráileres a las instalaciones de Blasti S. A. La presencia de los uniformados generó momentos de tensión entre los asistentes, quienes insistían en continuar con su protesta.

“Si no hacemos esto, el Gobierno nos roba la casa”, gritaban algunos de los afectados mientras permanecían en los exteriores de la empresa. Tras varios minutos, los manifestantes emprendieron el retorno por la avenida Cacique Tomalá, donde mantuvieron sus consignas en rechazo a las expropiaciones y reiteraron su pedido de permanecer en las viviendas que, aseguran, han construido durante décadas.

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