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Línea 89 suspendida: ATM activa plan de contingencia tras embargo de buses eléctricos en Guayaquil
La suspensión de la línea 89 obliga a la ATM y a Saucinc a activar rutas temporales y alianzas para evitar el colapso del servicio en el norte y centro

Por años, las unidades de transporte de la línea 89 han sido el referente de movilidad eléctrica en la ciudad.
Los puntos claves
- La línea 89 dejó de operar tras el embargo de 20 buses eléctricos de Saucinc S.A. por una deuda de aproximadamente $9 millones con la CFN.
- La ATM activó un plan de contingencia: la ruta 85 cubrirá temporalmente el recorrido de la línea suspendida. La medida se mantendrá de forma indefinida mientras se resuelve la situación legal y financiera de la operadora.
- Saucinc intenta sostener el servicio con 15 unidades de la operadora TransurTres y apoyo operativo en ruta.
A menos de 24 horas de que la empresa Saucinc S.A. anunciara la suspensión indefinida de la línea 89 por un millonario embargo, las autoridades de tránsito y la operadora privada han movilizado medidas de emergencia para mitigar el impacto en la movilidad del norte y centro de Guayaquil.
Desde la mañana de este jueves 18 de junio, se han activado dos estrategias paralelas para cubrir el vacío dejado por las 20 unidades eléctricas que salieron de circulación.
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La respuesta oficial: Modificación de rutas por la ATM
La Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) informó públicamente la activación de un plan de contingencia inmediato. A partir de este 18 de junio, el servicio habitual de la línea 89 será cubierto temporalmente por la ruta de buses 85.
Según la entidad estatal, esta medida se mantendrá vigente de forma indefinida hasta que Saucinc S.A. logre solventar los problemas legales y financieros que provocaron la paralización, garantizando así la conectividad de los usuarios que dependen de este corredor vial. Sin embargo, en su comunicado, la ATM evitó pronunciarse sobre los reclamos de la empresa respecto a la falta de incentivos y la necesidad de una revisión tarifaria.
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Saucinc busca apoyo con buses tradicionales
Por su parte, Saucinc S.A. anunció una gestión de última hora para complementar la demanda de los pasajeros de Sauces y zonas aledañas. A través de su cuenta oficial en X, la empresa confirmó una alianza temporal con otra operadora:
"Con la finalidad de mantener la continuidad del servicio se realizó la gestión con la Operadora TransurTres, para que temporalmente 15 unidades satisfagan la operación, nuestro personal estará acompañando a los conductores para una coordinación óptima de la operación", publicó la mañana de este 18 de junio.
Con esto, aseguró la entidad, se intentará suplir el recorrido habitual utilizando colectivos convencionales, mientras el personal de Saucinc asiste en territorio para asegurar que los choferes externos se adapten a la ruta tradicional de la línea 89.
El origen de la parálisis: Una deuda de $9 millones y promesas sin cumplir
La crisis estalló la tarde del pasado 17 de junio, cuando la Corporación Financiera Nacional (CFN) ejecutó un proceso administrativo que ordenó el embargo de la veintena de buses eléctricos de la marca BYD que operaban la ruta. La deuda que mantiene Saucinc con la entidad financiera asciende a aproximadamente 9 millones de dólares, un monto que la operadora asegura no haber podido cubrir debido a la inviabilidad económica del negocio actual.
Saucinc detalló que el proyecto de movilidad eléctrica —que nació como un referente ecológico y de confort para Guayaquil— se volvió insostenible debido a varios factores:
- La operación con la tarifa congelada de $0,35.
- El incumplimiento de incentivos prometidos en administraciones pasadas, como bonos municipales y estatales.
- La suspensión de la gratuidad de la energía eléctrica (que solo fue temporal).
- Restricciones de movilidad previas y la crisis de seguridad actual.
Usuarios extrañan el confort y la seguridad
Mientras los planes de contingencia empiezan a rodar, el malestar entre los ciudadanos es evidente. Para los guayaquileños que utilizaban la línea 89, el cambio representa un retroceso drástico. Usuarios habituales lamentaron perder la única línea del sector que ofrecía unidades modernas equipadas con aire acondicionado —un alivio crucial ante el clima de la ciudad— y mejores estándares de seguridad física en comparación con el transporte urbano tradicional.