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Diario Expreso Ecuador

elecciones para alcaldes

Guayaquil quiere recuperar su identidad perdida

Los guayaquileños esperan que su nuevo alcaldeejecute obras, pero que también se acerque másy les devuelva el sentido de pertenencia

Recuperar el transporte fluvial es uno de los pedidos recurrentes de los expertos.

Recuperar el transporte fluvial es uno de los pedidos recurrentes de los expertos.Alcaldía de Guayaquil

Vanessa López
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Los guayaquileños volverán a las urnas el próximo 29 de noviembre con la esperanza de encontrar al líder capaz de devolverle a la ciudad algo más que obras: su identidad. Un alcalde cercano a la gente, capaz de caminar junto al pueblo y que brinde confianza y seguridad.

El año 1992 marcó un antes y un después en la evolución de una ciudad que comenzó a cambiar su rostro, a recuperar espacios y a mirar de otra manera hacia el futuro. No obstante, ciudadanos y actores de la vida política de Guayaquil coinciden en que esa transformación mantuvo un ascenso sostenido hasta 2019, pero que la pandemia de 2020 abrió una grieta que empezó a desdibujar el orgullo guayaquileño.

¿Qué ocurrió entonces durante estos últimos 34 años? ¿Qué se hizo y qué promesas todavía permanecen esperando? Es necesario volver la mirada sobre quienes han tenido en sus manos el volante del puerto.

León Febres Cordero

De 1992 a 2000 gobernó Guayaquil León Febres-Cordero, de la mano del Partido Social Cristiano (PSC), con tendencia de derecha liberal.

“Guayaquil mostró un progreso significativo desde la administración del ingeniero León Febres-Cordero, principalmente, en lo urbanístico: le dio orden, limpieza y seguridad. Hubo un desarrollo económico que permitió brindar recursos para mejorar servicios básicos y mejorar la calidad de vida para la mayoría de los ciudadanos”, recuerda a EXPRESO Iván Cuestas, ciudadano guayaquileño y dirigente comunitario en Los Ceibos.

La primera gran transformación de Febres-Cordero fue institucional, ya que reorganizó el Municipio, modernizó los sistemas administrativos y mejoró la recaudación.

Su obra más emblemática fue el Malecón 2000 que, aunque no la concluyó, dejó encaminada su construcción, inaugurando su primera etapa en 1999. También puso en marcha la construcción de los túneles de los cerros Santa Ana y El Carmen; impulsó la construcción de mercados municipales para reorganizar el comercio urbano; modernizó el sistema de recolección de basura; e inició la recuperación del centro, un proceso que se convertiría posteriormente en la llamada regeneración urbana.

No obstante, durante sus ocho años de administración, quedó por resolver la expansión de servicios básicos hacia los sectores periféricos.

"Un problema que hasta ahora sigue vigente. Hay muchas familias que al día de hoy no acceden a los servicios básicos porque el Municipio no les legaliza sus lotes”, menciona Marlon Cabrera, presidente del Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos.

Jaime Nebot

Del año 2000 al 2019 administró la ciudad Jaime Nebot, arropado por el mismo partido, PSC. Durante cuatro períodos, continuó y concluyó con varias obras iniciadas por su antecesor, como la ampliación y culminación del Malecón 2000, así como la regeneración urbana que extendió a sectores como Urdesa, Kennedy y la Atarazana.

En sus 19 años de gestión, también desarrolló proyectos propios importantes como la Metrovía, inaugurada en 2006, con troncales, estaciones, paradas y carriles exclusivos.

“Esta fue una obra muy importante para la ciudad porque nos conectó a través de este sistema de transporte público, aunque después se estancara y hasta ahora siga inconclusa”, añade Jorge Chuya, analista político guayaquileño.

Entre otras obras destacadas, Nebot también construyó el nuevo aeropuerto de Guayaquil, José Joaquín de Olmedo; modernizó la terminal terrestre; construyó el túnel del cerro San Eduardo; desarrolló el Malecón del Salado; rehabilitó el Cerro Santa Ana y Las Peñas como espacios turísticos; desarrolló el proyecto urbano Puerto Santa Ana e impulsó el programa habitacional Mucho Lote.

Sin embargo, de sus más grandes pendientes, quedó el reducir la desigualdad entre el Guayaquil regenerado y la periferia, ya que mientras el centro y las zonas regeneradas recibieron fuertes inversiones, sectores como Monte Sinaí, Bastión, el Guasmo y la Isla Trinitaria siguieron careciendo de servicios básicos.

Cynthia Viteri

De 2019 a 2023 tomó las riendas de la administración de la ciudad Cynthia Viteri, también bajo el PSC. Ella debió lidiar con la llegada de la pandemia de COVID-19, que marcó su gestión.

Entre sus obras, adquirió pruebas, respiradores y otros equipos para atender a la ciudadanía en el Hospital Bicentenario; impulsó la Casa Rosada, un centro que entregaba servicios gratuitos para personas vulnerables como atención médica y comida.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales Las Esclusas y Los Merinos (aunque esta última quedó en ejecución) fueron probablemente su mayor aporte en infraestructura. Antes de Las Esclusas, una parte importante de las aguas residuales del sur de Guayaquil era descargada al río Guayas con poco o ningún tratamiento.

Viteri también terminó e inauguró la Aerovía. “Esta obra fue un elefante blanco que nunca cumplió con su función de ayudar a descongestionar la ciudad. Al día de hoy, es un concepto turístico”, menciona Chuya.

La gestión de Viteri dejó pendiente la expansión de la Metrovía que había quedado inconclusa desde Nebot y el sistema siguió con problemas de flota, operación y sostenibilidad.

Además, la terminal terrestre de la vía a la Costa fue un proceso declarado desierto y no logró concluir obras como el Mercado San Gregorio y el Bulevar Sauces.

“La gestión de Viteri fue opacada por la pandemia”, añade el analista político.

Aquiles Álvarez

En 2023 ganó la Alcaldía Aquiles Álvarez, con el partido de izquierda Revolución Ciudadana, marcando el quiebre histórico del poder político socialcristiano.

Su periodo debía concluir en 2027, pero en febrero de 2026 fue detenido dentro del llamado caso Goleada. Desde entonces la Alcaldía pasó a ser ejercida mediante subrogación de la vicealcaldesa Tatiana Coronel.

Entre las principales obras de Álvarez está el Quinto Acueducto para Monte Sinaí (que llevará agua potable a Monte Sinaí y sectores aledaños). También llevó pavimentación, relleno, parques y equipamiento a sectores rezagados.

Además, consiguió reactivar la Troncal 4 de la Metrovía y concluyó el Mercado del Norte y el Mercado de Chongón.

Por otro lado, entre sus principales proyectos pendientes están el Malecón 3000 y Fluvivía, un sistema de transporte fluvial por el río y los esteros.

"Nunca dieron una explicación de por qué no se ha hecho este tipo de obras. Recuperar el transporte fluvial transformará a Guayaquil”, reclama Gelacio Mora, representante del Tejido Social Guayaquil.

¿Qué debe ofrecer el próximo alcalde?

Con esta mirada al pasado, ¿qué debe ofrecer a Guayaquil el nuevo alcalde? Más allá de las obras, los entrevistados coinciden en la necesidad de un alcalde con liderazgo, cercano a su pueblo y que recupere la identidad de la ciudad. “Como líderes barriales buscamos la apertura, una conversación con las autoridades, pero siempre hay que ser de su línea política para tener ese acercamiento”, lamenta Xavier Zurita, líder comunitario del barrio Garay.

Cabrera dice que desde el último periodo de Nebot hasta ahora, los alcaldes y sus concejales tomaron una actitud distante. “Pisar el Municipio se volvió casi imposible para el guayaquileño común. Se fue perdiendo esa cercanía, el contacto directo con el administrador y la silla vacía de la Municipalidad, sigue estando vacía”, reclama.

Chuya también concuerda: “necesitamos que nos devuelvan la identidad como guayaquileños. Necesitamos volvernos a sentir orgullosos de caminar y vivir en Guayaquil, de decir: esta ciudad tiene problemas, pero es mi ciudad”.

Cuesta destaca la necesidad de un líder que devuelva el sentido de pertenencia. “Hay que desarrollar mejores espacios públicos, volver la mirada a la historia y las tradiciones de Guayaquil, lograr mayor participación ciudadana en colectividad”.

Zurita cree que esa pertenencia se puede rescatar reactivando puntos culturales, como la Plaza de la Música, un lugar creado para actividad cultural y unión que, como muchos otros puntos, hoy en están olvidados por las autoridades. Reactivarlos, dice, podría ser un inicio para que los guayaquileños vuelvan a encontrarse con la ciudad que alguna vez sintieron suya.

Piden seguridad y obras 

“Es fundamental realizar la obra de agua potable y saneamiento. Seguimos con la misma planta de los años 70, un poco mejorada, pero seguimos conviviendo con agua contaminada”, protesta Cabrera.

Chuya y Mora destacan la importancia de mejorar el transporte público, las estaciones y calidad del servicio de los buses; completar las 7 troncales de la Metrovía y reactivar el transporte fluvial. “También se necesita crear corredores verdes. Guayaquil necesita árboles y áreas verdes que convivan con el ciudadano”, acota Chuya.

Miguel Ruíz, dirigente barrial en la ciudadela Alborada, destaca la urgencia de que el nuevo alcalde trabaje en disminuir la inseguridad y el crimen que golpea a la urbe, aunque no sea de su competencia directa.

Explica que, de esta manera, el puerto podría recuperar el brillo que perdió bajo la sombra de la delincuencia y que, con los años, ha transformado la manera de vivir y convivir de sus ciudadanos: un centro que muere apenas cae la noche, barrios que se encierran tras rejas y vecinos que han dejado de reunirse en los parques por miedo a ser asaltados.

Queremos tranquilidad. Queremos salir y no tener que pensar que nos podrían robar”, reclaman.

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