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Diario Expreso Ecuador

inseguridad en Guayaquil

Falsos militares en Guayaquil: así operan para ingresar a urbanizaciones privadas

Delincuentes utilizan uniformes, vehículos y falsos operativos para vencer los controles de acceso en ciudadelas cerradas

Delincuentes se hicieron pasar por militares para irrumpir en la garita de una urbanización privada de Guayaquil.

Delincuentes se hicieron pasar por militares para irrumpir en la garita de una urbanización privada de Guayaquil.Captura de pantalla / Mejorada con Google Gemini

Edison Andrés García Yépez

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Actualizado:

Lo que debes saber

  • El uso de uniformes similares a los de las Fuerzas Armadas y la Policía se ha convertido en una modalidad empleada por delincuentes para vulnerar la seguridad de urbanizaciones privadas de Guayaquil y sus alrededores.
  • Este martes 1 de septiembre, un grupo de delincuentes, vestidos como militares, irrumpieron en la urbanización Veranda, agredieron al personal y se apoderaron de armas de dotación.
  • Una garita con cámaras, guardias y barreras físicas no necesariamente constituye un filtro suficiente si los delincuentes consiguen hacerse pasar por agentes del Estado.

El uso de uniformes similares a los de las Fuerzas Armadas y la Policía se ha convertido en una modalidad empleada por delincuentes para vulnerar la seguridad de urbanizaciones privadas de Guayaquil y sus alrededores.

(Te puede interesar: Falsos militares asaltan garita y roban armas en urbanización del norte de Guayaquil)

Los casos recientes muestran que la apariencia de autoridad es utilizada para superar el primer filtro de las ciudadelas, especialmente durante la madrugada, cuando el personal de seguridad es reducido y la capacidad de reacción es menor.

En agosto pasado, una incursión en La Aurora ya había encendido las alertas por un supuesto allanamiento ejecutado por hombres armados que vestían prendas similares a las de policías y militares.

El caso más reciente ocurrió la madrugada de este martes 1 de septiembre en la urbanización Veranda, ubicada en la avenida Narcisa de Jesús, en el norte de Guayaquil.

Un grupo de sujetos armados llegó hasta el acceso principal, forzó la pluma y sometió a los guardias. Los delincuentes, que llevaban prendas similares a uniformes militares, agredieron al personal y se apoderaron de armas de dotación, radios y otros equipos antes de avanzar hacia el interior del conjunto.

Inseguridad en Guayaquil: Delincuentes se visten como militares o policías para reducir sospechas

La estrategia tiene un punto clave: aprovechar la apariencia de un operativo oficial para reducir las sospechas en la garita. En el caso ocurrido en La Aurora, dos camionetas con varios hombres armados ingresaron durante la madrugada bajo el argumento de un supuesto allanamiento.

Los sujetos llevaban vestimenta similar a la de militares y policías y, una vez dentro, despojaron a los guardias de sus teléfonos y causaron daños en los sistemas de videovigilancia. El objetivo, según la denuncia de la administración, habría sido sacar a una persona de una vivienda.

Cuando la suplantación de identidad no basta, delincuentes someten a los guardias

Pero cuando la suplantación no basta, los grupos recurren a la violencia para abrirse paso. En Veranda, por ejemplo, los delincuentes no solo utilizaron prendas similares a las militares, sino que sometieron físicamente a los encargados de la seguridad y destruyeron equipos de control y comunicación de la garita.

Esta combinación permite dejar temporalmente sin capacidad de alerta al principal punto de vigilancia de la urbanización y facilita que los atacantes continúen hacia las viviendas.

La modalidad tampoco se limita a los conjuntos residenciales. El 28 de agosto, un grupo de al menos 20 hombres armados y vestidos como policías y militares irrumpió en una vivienda de Los Vergeles donde también funcionaba una empresa de seguridad.

En ese hecho delictivo, los atacantes simularon un operativo y se llevaron al menos 40 armas. El episodio evidencia que la indumentaria institucional puede ser utilizada no solo para acceder a un inmueble, sino también para atacar directamente instalaciones relacionadas con la seguridad privada.

Garita con guardias, cámaras y barreras físicas ya no son un filtro suficiente

Los hechos dejan una preocupación adicional para las urbanizaciones: una garita con cámaras, guardias y barreras físicas no necesariamente constituye un filtro suficiente si los delincuentes consiguen hacerse pasar por agentes del Estado.

Las recientes incursiones han llevado a conjuntos residenciales a reforzar los controles sobre visitantes, vehículos y personas que alquilan viviendas.

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